PRIMERA PARTE:
CREACIÓN Y PRIMERA ETAPA
DE LA HUMANIDAD

I. ORÍGENES DEL CIELO Y DE LA TIERRA

Relato de la creación

1Gn1En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2La tierra era caos y vacío, la tiniebla cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.

3Dijo Dios:

—Haya luz.

Y hubo luz. 4Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. 5Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla llamó noche. Hubo tarde y hubo mañana: día primero.

6Dijo Dios:

—Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras.

7Dios hizo el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. 8Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana: día segundo.

9Dijo Dios:

—Que se reúnan las aguas de debajo del cielo en un solo lugar, y aparezca lo seco.

Y así fue. 10Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios que era bueno.

11Dijo Dios:

—Produzca la tierra hierba verde, plantas con semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su especie, con semilla dentro. Y así fue. 12La tierra produjo hierba verde, plantas con semilla según su especie, y árboles que dan fruto con semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. 13Hubo tarde y hubo mañana: día tercero.

14Dijo Dios:

—Haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche, y que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años; 15que haya lumbreras en el firmamento del cielo para alumbrar la tierra.

Y así fue. 16Dios hizo las dos grandes lumbreras —la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche— y las estrellas. 17Y Dios las puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, 18para regir el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y vio Dios que era bueno. 19Hubo tarde y hubo mañana: día cuarto.

20Dijo Dios:

—Que las aguas se llenen de seres vivos, y que vuelen las aves sobre la tierra surcando el firmamento del cielo.

21Y Dios creó los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpean y llenan las aguas según su especie, y todas las aves aladas según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22Y los bendijo Dios diciendo:

—Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas de los mares; y que las aves se multipliquen en la tierra.

23Hubo tarde y hubo mañana: día quinto.

24Dijo Dios:

—Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes según su especie.

Y así fue. 25Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26Dijo Dios:

—Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra.

27Y creó Dios al hombre a su imagen,

a imagen de Dios lo creó;

varón y mujer los creó.

28Y los bendijo Dios, y les dijo:

—Crezcan, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra.

29Y dijo Dios:

—He aquí que les he dado todas las plantas portadoras de semilla que hay en toda la superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto les servirá de alimento. 30A todas las fieras, a todas las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser vivo, la hierba verde le servirá de alimento. Y así fue.

31Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día sexto.

2Gn1Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo su ornato. 2Terminó Dios en el día séptimo la obra que había hecho, y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. 3Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque ese día descansó Dios de toda la obra que había realizado en la creación.

4Éstos fueron los orígenes del cielo y de la tierra al ser creados.

Creación de Adán

Cuando el Señor Dios hizo tierra y cielo, 5aún no había en la tierra ningún arbusto silvestre, y aún no había brotado ninguna hierba del campo —pues el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra ni había nadie que trabajara el suelo—, 6pero un manantial brotaba de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. 7Entonces, el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo.

El hombre en el paraíso

8El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer; y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

10Un río nacía en Edén para regar el jardín, y desde allí se dividía formando cuatro brazos. 11El nombre del primero es Pisón, que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro. 12El oro de aquel país es puro, allí hay también bedelio y piedra de ónice. 13El nombre del segundo río es Guijón, que rodea todo el país de Etiopía. 14El nombre del tercer río es Tigris, que recorre el oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.

15El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo guardara; 16y el Señor Dios impuso al hombre este mandamiento:

—De todos los árboles del jardín podrás comer; 17pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás.

Creación de Eva

18Entonces dijo el Señor Dios:

—No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada para él.

19El Señor Dios formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, de modo que cada ser vivo tuviera el nombre que él le hubiera impuesto. 20Y el hombre puso nombre a todos los ganados, a las aves del cielo y a todas las fieras del campo; pero para él no encontró una ayuda adecuada. 21Entonces el Señor Dios infundió un profundo sueño al hombre y éste se durmió; tomó luego una de sus costillas y cerró el hueco con carne. 22Y el Señor Dios, de la costilla que había tomado del hombre, formó una mujer y la presentó al hombre.

23Entonces dijo el hombre:

—Ésta sí es hueso de mis huesos,

y carne de mi carne.

Se la llamará mujer,

porque del varón fue hecha.

24Por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne.

25Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, y no sentían vergüenza.

Tentación y primer pecado

3Gn1La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que había hecho el Señor Dios, y dijo a la mujer:

—¿De modo que les ha mandado Dios que no coman de ningún árbol del jardín?

2La mujer respondió a la serpiente:

—Podemos comer del fruto de los árboles del jardín; 3pero Dios nos ha mandado: «No coman ni toquen el fruto del árbol que está en medio del jardín, pues morirán».

4La serpiente dijo a la mujer:

—Ustedes no morirán en modo alguno; 5es que Dios sabe que el día que coman de él se les abrirán los ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.

6La mujer se fijó en que el árbol era bueno para comer, atractivo a la vista y que aquel árbol era apetecible para alcanzar sabiduría; tomó de su fruto, comió, y a su vez dio a su marido que también comió. 7Entonces se les abrieron los ojos y conocieron que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. 8Y cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, el hombre y su mujer se ocultaron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del jardín. 9El Señor Dios llamó al hombre y le dijo:

—¿Dónde estás?

10Éste contestó:

—Oí tu voz en el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo; por eso me oculté.

11Dios le preguntó:

—¿Quién te ha indicado que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer?

12El hombre contestó:

—La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.

13Entonces el Señor Dios dijo a la mujer:

—¿Qué es lo que has hecho?

La mujer respondió:

—La serpiente me engañó y comí.

14El Señor Dios dijo a la serpiente:

—Por haber hecho eso, maldita seas

entre todos los animales

y todas las bestias del campo.

Te arrastrarás sobre el vientre,

y polvo comerás todos los días de tu vida.

15Pondré enemistad entre ti y la mujer,

entre tu linaje y el suyo;

él te herirá en la cabeza,

mientras tú le herirás en el talón.

16A la mujer le dijo:

—Multiplicaré los dolores

de tus embarazos;

con dolor darás a luz tus hijos;

hacia tu marido tu instinto te empujará

y él te dominará.

17Al hombre le dijo:

—Por haber escuchado la voz de tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí comer:

Maldita sea la tierra por tu causa.

Con fatiga comerás de ella

todos los días de tu vida.

18Te producirá espinas y zarzas,

y comerás las plantas del campo.

19Con el sudor de tu frente comerás el pan,

hasta que vuelvas a la tierra,

pues de ella fuiste sacado,

porque polvo eres y al polvo volverás.

20El hombre llamó a su mujer Eva, porque ella habría de ser la madre de todos los vivientes.

Expulsión del paraíso

21El Señor Dios hizo unas túnicas de piel para el hombre y su mujer, y los vistió. 22Y el Señor Dios dijo:

—He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal; que ahora no extienda la mano y tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre.

23Así, pues, el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que trabajase la tierra de la que había sido tomado. 24Cuando lo hubo expulsado, puso, al oriente del jardín de Edén, querubines blandiendo espadas flameantes para guardar el camino del árbol de la vida.

Primera descendencia de Adán y Eva

4Gn1Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y dijo:

—He adquirido un varón gracias al Señor.

2Después dio a luz a su hermano Abel. Abel fue pastor de ganado menor, y Caín, labrador.

Caín y Abel

3Al cabo de algún tiempo Caín ofreció al Señor frutos del campo; 4y Abel, por su parte, los primogénitos y la grasa de su ganado. El Señor miró complacido a Abel y su ofrenda, 5pero no a Caín y la suya. Por esto Caín se irritó en gran manera y andaba cabizbajo. 6Entonces dijo el Señor a Caín:

—¿Por qué estás irritado? ¿Por qué andas cabizbajo? 7¿No llevarías el rostro alto si obraras bien? Pero si no obras bien, el pecado acecha a la puerta; no obstante, tú podrás dominarlo.

8Caín dijo a su hermano Abel:

—Vamos al campo.

Y cuando estaban en el campo, Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató. 9Entonces el Señor dijo a Caín:

—¿Dónde está tu hermano Abel?

Él respondió:

—No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?

10El Señor le dijo:

—¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama hacia mí desde la tierra. 11Ahora, maldito seas, márchate de esta tierra que ha abierto su boca para recibir la sangre que has derramado de tu hermano. 12Aunque la trabajes, no volverá a darte su fruto; vivirás errante y vagabundo por la tierra.

13Caín contestó al Señor:

—Grande es mi culpa para soportarla. 14Me expulsas hoy de esta tierra; tendré que ocultarme de tu rostro, vivir errante y vagabundo por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.

15El Señor le dijo:

—No será así; el que mate a Caín será castigado siete veces.

Y el Señor puso una marca a Caín para que si alguien lo encontrara no lo matase. 16Caín se alejó de la presencia del Señor y habitó en el país de Nod, al oriente de Edén.

Descendencia de Caín

17Luego conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Henoc, mientras construía una ciudad a la que puso el nombre de su hijo Henoc. 18A Henoc le nació Irad, Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Matusael y Matusael engendró a Lamec. 19Lamec tomó dos esposas, una se llamaba Adá, y la otra Silá. 20Adá dio a luz a Yabal, que fue el padre de los que viven en tiendas y de los pastores. 21Su hermano se llamaba Yubal, que fue el padre de los que tocan la cítara y la flauta. 22Silá, por su parte, dio a luz a Tubal–Caín forjador de herramientas de bronce y de hierro. Hermana de Tubal–Caín fue Naamá.

23Lamec dijo a sus mujeres:

—Adá y Silá, oigan mi voz;

esposas de Lamec, escuchen mi palabra:

Maté a un hombre porque me hizo una herida,

y a un muchacho porque me dio un golpe.

24Caín será vengado siete veces,

pero Lamec lo será setenta y siete.

Nacimiento de Set

25Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Set, pues se dijo: «Dios me ha concedido otro descendiente en lugar de Abel, ya que lo mató Caín». 26También a Set le nació un hijo y le puso por nombre Enós. Entonces comenzó a invocarse el nombre del Señor.

II. DESCENDENCIA DE ADÁN.
DESDE SET A NOÉ

Multiplicación de la humanidad

5Gn1Ésta es la relación de los descendientes de Adán: El día que Dios creó al hombre, lo hizo a imagen de Dios; 2varón y mujer los creó, los bendijo y los llamó ser humano el día de su creación. 3Tenía Adán ciento treinta años cuando engendró un hijo a su imagen, según su semejanza, y le puso por nombre Set. 4Adán vivió después de haber engendrado a Set ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 5El total de la vida de Adán fue de novecientos treinta años. Luego murió.

6Set tenía ciento cinco años cuando engendró a Enós, 7y vivió Set ochocientos siete años después de haber engendrado a Enós, y tuvo hijos e hijas. 8El total de los días de Set fue de novecientos doce años. Luego murió.

9Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán, 10y vivió Enós después de haber engendrado a Quenán ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. 11El total de los días de Enós fue de novecientos cinco años. Luego murió.

12Quenán tenía setenta años cuando engendró a Mahalalel, 13y vivió Quenán después de haber engendrado a Mahalalel ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. 14El total de los días de Quenán fue de novecientos diez años. Luego murió.

15Mahalalel tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Yéred, 16y vivió Mahalalel después de haber engendrado a Yéred ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 17El total de los días de Mahalalel fue de ochocientos noventa y cinco años. Luego murió.

18Yéred tenía ciento sesenta y dos años cuando engendró a Henoc, 19y vivió Yéred después de haber engendrado a Henoc ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20El total de los días de Yéred fue de novecientos sesenta y dos años. Luego murió.

21Henoc tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Matusalén, 22y caminó Henoc con Dios después de haber engendrado a Matusalén trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23El total de los días de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años. 24Henoc caminó con Dios. Después desapareció porque Dios se lo llevó.

25Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec, 26y vivió Matusalén después de haber engendrado a Lamec setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas. 27El total de los días de Matusalén fue de novecientos sesenta y nueve años. Luego murió.

28Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando engendró un hijo, 29y le puso por nombre Noé, diciendo: «Éste nos consolará de nuestros trabajos y de la fatiga de nuestras manos en la tierra que el Señor maldijo». 30Vivió Lamec después de haber engendrado a Noé quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. 31El total de los días de Lamec fue de setecientos setenta y siete años. Luego murió. 32Noé tenía quinientos años cuando engendró a Sem, Cam y Jafet.

Propagación del mal sobre la tierra

6Gn1Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, 2los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por mujeres a las que más les gustaban de entre todas ellas. 3Entonces dijo el Señor:

—No permanecerá siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que un ser mortal: sus días serán ciento veinte años.

4En aquellos días —y también después— había gigantes en la tierra, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos; éstos fueron los héroes famosos de antaño.

5El Señor, al ver cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra, y que todos los pensamientos de su corazón tendían siempre al mal, 6se arrepintió de haber hecho al hombre sobre la tierra, y se entristeció en el corazón. 7Y dijo el Señor:

—Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado —desde los hombres hasta los animales salvajes, los reptiles y las aves del cielo—, pues me pesa haberlos hecho.

8Pero Noé halló gracia a los ojos del Señor.

III. HISTORIA Y DESCENDENCIA DE NOÉ

9Ésta es la historia de Noé:

Noé fue un hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos; él caminaba con Dios. 10Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 11Pero la tierra estaba corrompida ante Dios y se había llenado de violencia. 12Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque todo mortal sobre la tierra llevaba una conducta depravada.

Anuncio del diluvio

13Dijo Dios a Noé:

—He decidido poner fin a todo mortal, porque a causa de ellos la tierra se ha llenado de violencia; por eso voy a exterminarlos de la tierra. 14Hazte un arca de madera de ciprés; harás en el arca diversos compartimentos y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15Así has de fabricarla: el arca tendrá trescientos codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto. 16Abrirás unos tragaluces a un codo del techo, colocarás la puerta del arca en su costado, y harás tres pisos. 17Voy a traer el diluvio sobre la tierra para exterminar todo ser con hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto hay en la tierra perecerá. 18Contigo, en cambio, voy a establecer mi alianza: entrarán en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. 19Meterás en el arca una pareja de todo ser vivo, de toda carne, para que sobrevivan contigo; serán macho y hembra. 20De cada especie de aves, de animales y de reptiles del suelo, de cada una entrará una pareja contigo para que sobrevivan. 21Tú mismo procúrate todo tipo de alimento, y almacénalo para que os sirva de comida a ti y a ellos.

22Noé hizo todo tal y como Dios le había ordenado.

7Gn1El Señor dijo a Noé:

—Entra en el arca, tú y toda tu casa, porque he visto que eres el único justo ante mí en esta generación. 2De todos los animales puros tomarás siete parejas, macho y hembra; y de los animales impuros, una pareja, macho y hembra. 3También de las aves del cielo, siete parejas, macho y hembra, para que sobreviva su descendencia sobre toda la faz de la tierra. 4Porque dentro de siete días yo haré que llueva sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de la faz de la tierra todos los seres que hice.

Entrada en el arca

5Noé hizo todo tal y como el Señor le había ordenado. 6Noé tenía seiscientos años cuando cayó el diluvio sobre la tierra. 7Noé, por causa de las aguas del diluvio, entró en el arca; y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 8De los animales puros y de los impuros, de las aves y de todo lo que repta sobre la tierra, 9entraron con Noé en el arca por parejas, macho y hembra, como Dios había ordenado a Noé. 10Al cabo de una semana, las aguas del diluvio cayeron sobre la tierra.

El diluvio

11En el año seiscientos de la vida de Noé, el segundo mes, el día diecisiete del mes, ese día, irrumpieron todas las fuentes del abismo, y se abrieron las compuertas del cielo. 12Estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

13En aquel mismo día entraron en el arca Noé y sus hijos Sem, Cam y Jafet, su mujer, y las tres mujeres de sus hijos; 14ellos y los animales de cada especie: toda clase de ganado, de reptiles que se mueven por la tierra, y de aves —todos los pájaros y seres alados—. 15Entraron con Noé en el arca parejas de todos los seres vivos. 16E iban llegando, macho y hembra, de todos ellos, y entraron, tal y como Dios se lo había ordenado a Noé.

Y el Señor cerró la puerta tras él.

17Cuarenta días duró el diluvio sobre la tierra. Las aguas fueron creciendo y levantaron el arca, de manera que se alzó por encima de la tierra. 18Las aguas arreciaron y aumentaron mucho sobre la tierra, pero el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. 19Más y más crecieron las aguas sobre la tierra, de manera que todas las montañas quedaron cubiertas, incluso las más altas que hay bajo el cielo. 20Subieron las aguas quince codos por encima y quedaron cubiertas las montañas. 21Pereció todo ser que se mueve por la tierra: aves, ganados, fieras, todos los seres que llenaban la tierra y toda la humanidad. 22Todo lo que tenía algún modo de respiración, todo cuanto existía en la tierra firme, murió. 23Así el Señor exterminó todos los seres que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo: todo fue exterminado de la tierra; sólo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca. 24Las aguas inundaron la tierra durante ciento cincuenta días.

Retirada de las aguas

8Gn1Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales y ganados que estaban con él en el arca. Dios hizo soplar un viento sobre la tierra, de manera que las aguas decrecieron. 2Se cerraron, pues, las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia. 3Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra y, al cabo de ciento cincuenta días, 4habían menguado. En el mes séptimo, el día diecisiete del mes, el arca se posó sobre los montes de Ararat. 5Las aguas siguieron menguando poco a poco hasta el mes décimo; y el día uno del mes décimo se pudieron ver las cumbres de los montes.

6Al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana que había hecho en el arca 7y soltó un cuervo; éste estuvo yendo y viniendo hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. 8Luego soltó una paloma para ver si ya habían menguado las aguas sobre la faz de la tierra. 9Pero la paloma, al no hallar donde posar su pie, volvió a él, al arca, porque aún había agua sobre toda la faz de la tierra; y él, extendiendo la mano, la recogió y la metió consigo en el arca. 10Esperó siete días más y volvió a soltar la paloma fuera del arca. 11Al atardecer, la paloma regresó a él, y traía en su pico una rama verde de olivo; por ello conoció Noé que las aguas habían disminuido sobre la tierra. 12Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió más a él.

13Así pues, el año seiscientos uno, el día uno del primer mes, se secaron las aguas de encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y vio que la superficie de la tierra estaba seca. 14El mes segundo, el día veintisiete del mes, la tierra quedó seca del todo.

Salida del arca

15Entonces habló Dios a Noé, y le dijo:

16—Salgan del arca, tú, y, contigo, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. 17Saca todos los animales de toda clase que están contigo: aves, ganados y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Que llenen la tierra y se multipliquen sobre ella.

18Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.

19También salieron del arca todos los animales: los ganados, las aves y los reptiles que se mueven por la tierra, según sus familias.

20Entonces construyó Noé un altar al Señor y, escogiendo de entre todos los ganados puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos sobre el altar. 21Al aspirar el Señor el suave aroma, dijo en su corazón:

—No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre, pues la inclinación del corazón humano es mala desde su juventud; y no volveré más a destruir a todos los seres vivos como acabo de hacer.

22»Sementera y siega,

frío y calor,

verano e invierno,

día y noche,

no cesarán

mientras dure la tierra.

Alianza de Dios con Noé

9Gn1Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles:

—Crezcan, multiplíquense y llenen la tierra. 2Que les tengan temor y miedo todos los animales de la tierra, todas las aves del cielo, todo lo que repta por el suelo, y todos los peces del mar; todo queda en manos de ustedes. 3Todo cuanto se mueve y tiene vida les servirá de alimento; lo mismo que les di las hortalizas, todo se los doy. 4Únicamente no comerán la carne con su vida, es decir, su sangre. 5Más aún, pediré cuentas de la sangre de ustedes y de sus vidas; se las reclamaré a cualquier animal, y sobre todo, al hombre, a cualquier hermano suyo.

6»Si uno derrama sangre de hombre,

otro hombre derramará su sangre;

porque a imagen de Dios

fue hecho el hombre.

7»Ustedes, pues, crezcan y multiplíquense; disemínense por la tierra y domínenla.

8Dijo Dios a Noé y, con él, a sus hijos:

9—He aquí que yo establezco mi alianza con ustedes y con su descendencia; 10con todo ser vivo que esté con ustedes —aves, ganados y todos los animales de la tierra que los acompañan—, con todo lo que ha salido del arca y con todos los vivientes de la tierra. 11Establezco, pues, mi alianza con ustedes: nunca más será exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

12Y añadió Dios:

—Ésta es la señal de la alianza que establezco entre yo y ustedes, y con todo ser vivo que esté con ustedes, para generaciones perpetuas: 13Pongo mi arco en las nubes, que servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra. 14Cuando yo haga nublarse la tierra, aparecerá el arco en las nubes, 15y me acordaré de la alianza entre yo y ustedes, y con todo ser vivo, con toda carne; y las aguas no serán ya más un diluvio que destruya toda carne. 16En cuanto aparezca el arco en las nubes, lo veré y me acordaré de la alianza eterna entre Dios y todo ser animado, toda carne que hay sobre la tierra.

17Dijo Dios a Noé:

—Ésta es la señal de la alianza que yo he establecido entre yo y todos los seres que hay sobre la tierra.

Maldición de Canaán y bendición de Sem

18Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán. 19Estos tres fueron los hijos de Noé, y, a partir de ellos, se pobló toda la tierra.

20Noé, que era labrador, fue el primero que plantó una viña. 21Bebió del vino, se embriagó y se quedó desnudo dentro de su tienda. 22Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y, afuera, se lo contó a sus dos hermanos. 23Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron ambos al hombro, y andando de espaldas, con el rostro vuelto, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre. 24Cuando Noé despertó de su embriaguez y supo lo que le había hecho su hijo menor, 25exclamó:

—¡Maldito sea Canaán!

¡El más vil esclavo para sus hermanos!

26Y añadió:

—¡Bendito sea el Señor, Dios de Sem!

¡Que sea Canaán su esclavo!

27¡Dios engrandezca a Jafet!

¡Habite en las tiendas de Sem

y sea Canaán su esclavo!

28Después del diluvio vivió Noé trescientos cincuenta años. 29El total de los días de Noé fue de novecientos cincuenta años. Luego murió.

IV. ORIGEN DE LOS PUEBLOS.
LA CONFUSIÓN DE BABEL

10Gn1Ésta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio:

Descendientes de Jafet

2Hijos de Jafet: Gómer, Magog, Maday, Yaván, Tubal, Mésec y Tirás. 3Hijos de Gómer: Ascanaz, Rifat y Togarmá. 4Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, Quitim y Dodanim. 5Sus descendientes fueron poblando las islas de los gentiles en sus diversos países, cada uno en su nación según su lengua y linaje.

Descendientes de Cam

6Hijos de Cam: Cus, Misraim, Put y Canaán. 7Hijos de Cus: Sebá, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabtecá. Hijos de Ramá: Sabá y Dedán.

8Cus engendró a Nimrod, que fue el primero que alcanzó fama de aguerrido en la tierra. 9Él fue un aguerrido cazador delante del Señor. Por eso se suele decir: «Como Nimrod, aguerrido cazador delante del Señor». 10Al principio formaban parte de su reino Babel, Érec, Acad y Calné, en el país de Sinar. 11De este país salió Asur, que edificó Nínive, Rejobot–Ir, Cálaj 12y Resen, entre Nínive y Cálaj: aquélla es la gran ciudad.

13Misraim engendró a los luditas, anamitas, lehabitas, naftujitas, 14patrusitas, caslujitas y caftoritas, de donde proceden los filisteos.

15Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het; 16al jebuseo, al amorreo y al guirgaseo, 17al jeveo, al arqueo y al sineo; 18al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde se dispersaron las estirpes cananeas. 19El territorio de los cananeos abarcaba desde Sidón, en dirección a Guerar, hasta Gaza; y en dirección a Sodoma, Gomorra, Admá y Seboim, hasta Lasa.

20Hasta aquí, los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus países y naciones.

Descendientes de Sem

21También le nacieron hijos a Sem, antepasado de todos los hijos de Éber y hermano mayor de Jafet. 22Hijos de Sem: Elam, Asur, Arpacsad, Lud y Aram. 23Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.

24Arpacsad engendró a Sélaj, y Sélaj engendró a Éber. 25A Éber le nacieron dos hijos: uno se llamaba Péleg porque en sus días se dividió la tierra; su hermano se llamaba Yoctán. 26Yoctán engendró a Almodad, Sélef, Jesarmávet, Yéraj, 27Adoram, Uzal, Diclá, 28Obal, Abimael, Sebá, 29Ofir, Javilá y Yobab. Todos estos fueron los hijos de Yoctán. 30Ellos habitaron desde Mesá, en dirección a Sefar, hasta los montes de oriente.

31Hasta aquí, los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus países y naciones.

32Éstos son los linajes de los hijos de Noé, según sus genealogías y naciones. A partir de ellos se extendieron los pueblos por la tierra después del diluvio.

La confusión de lenguas: Babel

11Gn1Por aquel entonces toda la tierra hablaba una sola lengua y con las mismas palabras. 2Al desplazarse desde oriente encontraron una vega en el país de Sinar y se establecieron allí. 3Entonces se dijeron unos a otros:

—¡Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego!

De esta forma, los ladrillos les servían de piedras y el asfalto de argamasa.

4Luego dijeron:

—¡Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo! Así nos haremos famosos, para no dispersarnos por toda la faz de la tierra.

5Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres estaban edificando; 6y dijo el Señor:

—Forman un solo pueblo, con una misma lengua para todos, y esto es sólo el comienzo de su obra; ahora no les será imposible nada de lo que intenten hacer. 7¡Bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros!

8De esta manera, desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. 9Por eso se la denominó Babel, porque allí el Señor confundió la lengua de toda la tierra, y desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra.

V. LOS SEMITAS

10Ésta es la descendencia de Sem:

Cuando Sem tenía cien años, engendró a Arpacsad, dos años después del diluvio. 11Después de engendrar a Arpacsad, Sem vivió quinientos años, y engendró hijos e hijas.

12Arpacsad tenía treinta y cinco años cuando engendró a Sélaj. 13Después de engendrar a Sélaj, Arpacsad vivió todavía cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.

14A la edad de treinta años, Sélaj engendró a Éber. 15Después de engendrar a Éber, Sélaj vivió todavía cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.

16A la edad de treinta y cuatro años, Éber engendró a Péleg. 17Después de nacer Péleg, Éber vivió todavía otros cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.

18A la edad de treinta años, Péleg engendró a Reú. 19Después de engendrar a Reú, Péleg vivió todavía doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.

20A la edad de treinta y dos años, Reú engendró a Serug. 21Después de engendrar a Serug, Reú vivió todavía doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.

22A la edad de treinta años, Serug engendró a Najor. 23Después de engendrar a Najor, Serug vivió todavía doscientos años, y engendró hijos e hijas.

24A la edad de veintinueve años, Najor engendró a Téraj. 25Después de engendrar a Téraj, Najor vivió otros ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.

26A la edad de setenta años, Téraj engendró a Abrán, Najor y Arán.