COMENTARIO
Al presentar la descendencia de Caín, el autor sagrado entiende que una parte de la humanidad, en concreto la que brota del primogénito de Adán, ha vivido separada de Dios. A ellos se les atribuye la construcción de ciudades y la invención de los oficios, así como también el inicio de la poligamia y la extralimitación en la venganza (v. 24). Aquel progreso material, impregnado al mismo tiempo de idolatría, fue siempre una tentación para los israelitas.
Los nombres de los descendientes de Caín se relacionan etimológicamente con el de las ciudades que construyen o los oficios que inventan. Pero conviene tener en cuenta que la Biblia no quiere darnos aquí una lección de la historia de los avances de la humanidad; sino más bien decirnos que la tierra se fue poblando según el mandamiento de Dios, y ofrecernos una visión del modo cómo, después de la creación del hombre, la humanidad se fue comportando en su relación con Dios.