COMENTARIO
Tres rasgos distinguen a Henoc de los demás patriarcas: sólo vive 365 años, cifra perfecta ya que coincide con el número de días que tiene el año solar; se dice de él que «caminó con Dios», resaltando así su santidad; y, finalmente, que no murió, sino que Dios lo llevó consigo. Por todo esto, llegó a ser un personaje apreciado y venerado en la tradición judía (cfr Si 44,16; 49,14; Hb 11,5), al que se atribuían libros de revelación. La Carta de San Judas le designa como un profeta que denuncia los pecados de la humanidad (cfr Judas 14-15).