COMENTARIO

 Gn 5,29 

La tradición de la Iglesia ha considerado con frecuencia a Noé como figura de Cristo. Así Orígenes, al comentar este versículo, observa que estas palabras encontraron su verdadero cumplimiento en nuestro Salvador: «Fijándote en nuestro Señor Jesucristo, de quien se dice: “he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29) y que “nos rescató de la maldición de la Ley, haciéndose por nosotros objeto de maldición” (Ga 3,13), y que afirma de sí mismo: “venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt 11,28-29), te darás cuenta de que es Él quien realmente dio descanso a los hombres y liberó la tierra de la maldición con la que Dios la había maldecido» (Homiliae in Genesim 2,3).

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