COMENTARIO

 Gn 6,19 

El destino de los animales queda estrechamente asociado al del hombre, tanto en el castigo, como en la salvación. Es una forma de recordar que toda la creación está ordenada al hombre y participa del destino de éste. San Pablo, a la luz de la redención de Cristo, expresará esta misma verdad diciendo que «la creación se ve sujeta a la vanidad, no por su voluntad, sino por quien la sometió, con la esperanza de que también la misma creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la libertad de la gloria de los hijos de Dios» (Rm 8,20-21).

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