COMENTARIO
Todos los pueblos proceden, según esta lista genealógica, de los hijos de Noé, y así, de nuevo, la Biblia enseña la unidad de todo el género humano. Los pueblos de Mesopotamia y Asiria se consideran, como los hebreos, descendientes de Sem; los pueblos del sur, como Egipto (Misraim) y Etiopía (Cus), descendientes de Cam; entre ellos se sitúa a los cananeos porque, aunque son ciertamente de raza semita, su nombre se parece al de Cam, y se les ve, además, como enemigos de Israel; y, finalmente, los pueblos de Asia Menor y del Mediterráneo se consideran descendientes de Jafet. Queda así presentado el mapa etnográfico más completo de la antigüedad. Las relaciones familiares, así como las relaciones entre los pueblos, reflejan la convicción de que todos han de convivir pacíficamente como miembros de una misma familia.
En la elaboración de estas genealogías se tiene en cuenta la vecindad geográfica de los diversos pueblos, la semejanza de los nombres, y las tradiciones populares sobre algunos héroes como el caso de Nimrod en el v. 8. Lo más importante, sin embargo, es que esta lista sirve para presentar el cumplimiento de la bendición de Dios a Noé y sus hijos: «Creced, multiplicaos y llenad la tierra» (9,1), y la gratuidad de la elección de Israel por parte del Señor entre tantos y tantos pueblos existentes en la tierra.