COMENTARIO

 Gn 11,27-30 

Las demás ramas de los descendientes de Sem se han ido dejando de lado, y la atención se centra aquí en la familia de Téraj, de la que saldrá Abrahán, que será el protagonista de la narración. Así el texto da a conocer los nombres originarios de los antepasados de Israel, Abrahán y Sara, la familia a la que éstos pertenecían, su lugar de procedencia y las circunstancias que contribuyeron a su instalación en Canaán. Todo ello pasará a formar parte de la historia y la fe del pueblo de Israel, como leemos en Jos 24,2-4: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros antepasados, Téraj, padre de Abrahán y de Najor, y servían a otros dioses. Yo tomé a vuestro padre Abrahán del otro lado del río…» (cfr Dt 26,5).

Al presentar la figura de Abrahán, la Biblia entronca realmente con la historia concreta de los pueblos y de los acontecimientos del antiguo Próximo Oriente. En lo narrado hasta aquí (caps. 1-11) presenta más bien la prehistoria, llenando un período inmenso de tiempo: el que va desde la creación del mundo y del hombre hasta los comienzos del segundo milenio antes de Cristo, época en que hay que situar a los patriarcas. Por otra parte, en ese contexto histórico es en el que realmente podemos decir que la humanidad ha alcanzado verdadero desarrollo cultural, tal como se refleja en las grandes civilizaciones de Mesopotamia y Egipto. Es entonces cuando, mediante la llamada de Dios a Abrahán, comienza a realizarse el proyecto de salvación que Dios tenía sobre la humanidad.

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