SEGUNDA PARTE:
ORIGEN Y FORMACIÓN DEL PUEBLO ELEGIDO

VI. FAMILIA E HISTORIA DE ABRAHÁN

27Ésta es la descendencia de Téraj:

Téraj engendró a Abrán, Najor y Arán. Arán engendró a Lot. 28Arán murió antes que su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos. 29Abrán y Najor tomaron esposa. La mujer de Abrán se llamaba Saray; y la mujer de Najor, Milcá, hija de Arán, el padre de Milcá y de Yiscá. 30Saray era estéril; no tenía hijos.

31Téraj tomó a su hijo Abrán, a su nieto Lot, hijo de Arán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abrán, y salieron juntos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán. Llegaron hasta Jarán y se establecieron allí.

32Los días de Téraj fueron doscientos cinco años; y murió en Jarán.

Vocación de Abrán y promesa divina

12Gn1El Señor dijo a Abrán:

Vete de tu tierra y de tu patria

y de casa de tu padre,

a la tierra que yo te mostraré;

2de ti haré un gran pueblo,

te bendeciré,

y engrandeceré tu nombre

que servirá de bendición.

3Bendeciré a quienes te bendigan,

y maldeciré a quienes te maldigan;

en ti serán bendecidos

todos los pueblos de la tierra.

4Abrán se marchó tal como le había mandado el Señor, y con él fue Lot. Tenía Abrán setenta y cinco años cuando salió de Jarán. 5Abrán llevó consigo a Saray, su mujer, y a Lot, su sobrino, con todos los bienes que había obtenido y la gente que había adquirido en Jarán. Salieron para ir a la tierra de Canaán, y llegaron a la tierra de Canaán.

6Abrán atravesó la tierra de Canaán hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Los cananeos habitaban entonces en el país. 7El Señor se manifestó a Abrán y le dijo:

—A tu descendencia daré esta tierra.

Abrán construyó allí un altar al Señor que se le había manifestado. 8Desde allí pasó a la montaña al oriente de Betel, donde plantó la tienda, entre Betel a occidente y Ay a oriente; y construyó allí un altar al Señor e invocó el nombre del Señor. 9Después Abrán reemprendió el viaje yendo, por etapas, al Négueb.

Abrán en Egipto

10Entonces sobrevino el hambre en el país, y Abrán bajó a Egipto a habitar allí porque el hambre apretaba en el país. 11Cuando estaba a punto de entrar en Egipto, le dijo a Saray, su mujer:

—Mira, sé que eres mujer hermosa; 12en cuanto te vean los egipcios dirán: «Ésa es su mujer»; y me matarán a mí, y a ti te dejarán con vida. 13Por favor, di que eres mi hermana para que me vaya bien gracias a ti, y con tu ayuda conserve la vida.

14En efecto, cuando Abrán entró en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. 15La vieron los ministros del faraón y la elogiaron ante el faraón; y la mujer fue llevada al palacio del faraón. 16A Abrán le fue bien gracias a ella y obtuvo ovejas y vacas, asnos, esclavos y esclavas, asnas y camellos. 17Pero el Señor hirió al faraón y a su casa con grandes plagas, debido a Saray mujer de Abrán. 18Entonces el faraón llamó a Abrán y le dijo:

—¿Qué es lo que me has hecho? ¿Por qué no me advertiste que era tu mujer? 19¿Por qué me dijiste que era tu hermana, dejando que yo la tomara por esposa? Pues ahora, ahí tienes a tu mujer, tómala y vete.

20Y el faraón dio órdenes a sus hombres para que les despidieran a él y a su mujer con todo lo que tenía.

Abrán en Betel

13Gn1Abrán subió de Egipto al Négueb con su mujer y todo cuanto tenía, acompañado de Lot. 2Abrán era muy rico en ganado, plata y oro. 3Fue viajando por etapas desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar en el que había puesto antes la tienda entre Betel y Ay, 4el lugar en el que al principio había construido un altar y había invocado Abrán el nombre del Señor. 5También Lot que iba con Abrán tenía ovejas, vacas, y tiendas; 6pero la región no les permitía habitar juntos, porque tenían mucha hacienda y no había lugar para ambos. 7Por eso surgieron disputas entre los pastores del ganado de Abrán y los pastores del ganado de Lot. Además, los cananeos y los perezeos habitaban entonces en el país.

Separación de Abrán y Lot

8Entonces Abrán dijo a Lot:

—Por favor, no haya discordias entre tú y yo, entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos. 9¿No tienes todo el país ante ti? Sepárate de mí, te lo ruego; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda.

10Lot alzó la vista y vio la vega entera del Jordán; toda ella hasta Soar era de regadío antes de que el Señor destruyera Sodoma y Gomorra, como el jardín del Señor, como el país de Egipto. 11Lot eligió para sí toda la vega del Jordán, y se dirigió al Oriente. Así se separaron el uno del otro. 12Abrán se estableció en tierra de Canaán, y Lot en las ciudades de la vega, ocupando las tierras hasta Sodoma. 13Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecadores empedernidos contra el Señor.

Nueva promesa de Dios a Abrán

14El Señor dijo a Abrán después de que Lot se separara de su lado:

—Alza la vista desde el lugar en que estás y mira al norte, al sur, al este y al oeste. 15Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 16Haré a tu descendencia como el polvo de la tierra; si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia. 17Levántate y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo voy a dar.

18Entonces Abrán levantó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré que está en Hebrón, y allí construyó un altar al Señor.

Apresamiento de Lot

14Gn1Sucedió en tiempos de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaómer, rey de Elam, y Tidal, rey de Goim, 2que hicieron la guerra a Bera, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, a Seméber, rey de Seboim, y al rey de Bela, es decir, de Soar. 3Estos últimos se reunieron en el valle de Sidim, es decir, «el Mar de la Sal». 4Durante doce años habían servido a Quedorlaómer, pero el año décimo tercero se rebelaron. 5El año décimo cuarto vino Quedorlaómer con sus reyes aliados y derrotaron a los refaítas en Astarot–Carnaim, a los zuzitas en Am, a los emitas en Savé–Quiriataim 6y a los joritas en las montañas de Seír, hasta El–Parán que está junto al desierto. 7Luego volvieron y llegaron a En–Mispat, es decir, a Cadés, sometieron todo el territorio de los amalecitas y también a los amonitas que habitaban en Jasasón–Tamar.

8Entonces salieron el rey de Sodoma y el de Gomorra, el rey de Admá, el rey de Seboim y el rey de Bela, es decir, de Soar, y presentaron batalla en el valle de Sidim 9a Quedorlaómer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goim, a Amrafel, rey de Sinar y a Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. 10En el valle de Sidim había muchos pozos de asfalto, y cuando huían los reyes de Sodoma y de Gomorra cayeron en ellos; los demás huyeron a la montaña. 11Se apoderaron de toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra con todas sus provisiones, y se fueron. 12También se apoderaron de Lot, el sobrino de Abrán, y de sus riquezas —pues habitaba en Sodoma— y se fueron.

Liberación de Lot

13Vino un fugitivo y se lo contó a Abrán el hebreo, que acampaba junto a la encina de Mambré el amorreo, hermano de Escol y de Aner, ambos aliados de Abrán. 14Cuando Abrán oyó que su sobrino había sido apresado, reunió a su gente, a los nacidos en su casa, en total, trescientos dieciocho, y salió en persecución hasta Dan. 15Cayó con su gente sobre ellos por la noche y los derrotó. Luego los persiguió hasta Jobá, que está al norte de Damasco, 16y recuperó todas las riquezas; también rescató a su sobrino Lot con sus riquezas, a las mujeres y a la gente.

Encuentro con Melquisedec

17Cuando Abrán volvía de derrotar a Quedorlaómer y a sus reyes aliados, el rey de Sodoma le salió al encuentro en el valle de Savé, es decir, «el valle del Rey».

18Melquisedec, rey de Salem, que era sacerdote del Dios Altísimo, ofreció pan y vino, 19y le bendijo diciendo:

—Bendito sea Abrán por parte del Dios Altísimo,

creador de cielo y tierra;

20y bendito sea el Dios Altísimo

que puso a tus enemigos en tus manos.

Y Abrán le dio el diezmo de todo. 21Luego el rey de Sodoma dijo a Abrán:

—Dame las personas y quédate con las riquezas.

22Pero Abrán contestó al rey de Sodoma:

—Alzo mi mano ante el Señor, el Dios Altísimo creador de cielo y tierra; 23no he de tomar ni un hilo, ni una correa de sandalia de cuanto te pertenece para que no digas: «Yo he enriquecido a Abrán», 24a excepción solamente de lo que han comido los jóvenes, y la parte correspondiente a los hombres que vinieron conmigo: Aner, Escol y Mambré; ellos percibirán su parte.

Alianza de Dios con Abrán

15Gn1Después de estos sucesos, la palabra del Señor llegó a Abrán en una visión, diciéndole:

—No temas, Abrán, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande.

2Abrán contestó:

—¡Mi Señor Dios! ¿Qué me vas a dar, si estoy sin hijos, y el heredero de mi casa va a ser Eliézer de Damasco?

3Y añadió Abrán:

—He aquí que no me has dado descendencia y, por tanto, un criado de mi casa me va a heredar.

4Pero la palabra del Señor le respondió:

—No te heredará ése; sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.

5Entonces le llevó afuera y le dijo:

—Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas.

Y añadió:

—Así será tu descendencia.

6Abrán creyó en el Señor, quien se lo contó como justicia.

7Después le dijo:

—Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los Caldeos para darte esta tierra en posesión.

8Abrán contestó:

—¡Mi Señor Dios! ¿Cómo conoceré que voy a poseerla?

9Le respondió:

—Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.

10Abrán los trajo, los partió por medio y puso cada mitad enfrente de la otra; pero no partió las aves. 11Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrán los ahuyentaba.

12Cuando estaba poniéndose el sol, un profundo sueño cayó sobre Abrán, y le invadió un terror enorme y tenebroso. 13Le dijo a Abrán:

—Has de saber que tus descendientes serán extranjeros en tierra ajena, donde los someterán a esclavitud y los afligirán durante cuatrocientos años; 14pero yo también juzgaré a la nación a la que habrán de servir, y después saldrán con grandes riquezas. 15Tú te reunirás con tus padres en paz, serás sepultado muy anciano. 16Ellos volverán aquí a la cuarta generación, porque hasta entonces no se habrá colmado la culpa de los amorreos.

17Se puso el sol y sobrevino la oscuridad; y apareció una hoguera humeante, y una llama de fuego que pasó entre aquellas mitades.

18Aquel día el Señor estableció una alianza con Abrán, diciéndole:

—A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto, hasta el gran río, el río Éufrates: 19la tierra de los quenitas, quenizitas, cadmonitas, 20hititas, perezeos, refaítas, 21amorreos, cananeos, guirgaseos y jebuseos.

Nacimiento de Ismael

16Gn1Saray, esposa de Abrán, no le había dado hijos, pero tenía una esclava egipcia llamada Agar. 2Saray dijo a Abrán:

—Mira, el Señor me ha hecho estéril, acércate por favor a mi esclava, y quizá tenga hijos de ella.

Abrán asintió al ruego de Saray. 3Cuando Abrán llevaba ya diez años asentado en la tierra de Canaán, Saray, esposa de Abrán, tomó a su esclava egipcia Agar, y se la dio por esposa a su marido Abrán. 4Él se acercó a Agar, ésta concibió, y, al ver que había concebido, miraba con desprecio a su señora.

5Entonces dijo Saray a Abrán:

—Recaiga sobre ti mi agravio; yo puse en tus brazos a mi esclava, y ella cuando ha visto que está encinta, me mira con desprecio. Que el Señor juzgue entre tú y yo.

6Abrán respondió a Saray:

—Ahí tienes a tu esclava a tu disposición, haz con ella lo que te parezca mejor.

Entonces Saray la maltrató; y ella huyó de su lado. 7Pero el ángel del Señor la encontró en el desierto junto a una fuente de agua, junto a la fuente del camino del sur, 8y le dijo:

—Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?

Ella respondió:

—Huyo de la presencia de Saray, mi señora.

9El ángel del Señor le dijo:

—Vuelve a tu señora y humíllate ante ella.

10Y el ángel del Señor añadió:

—Multiplicaré tu descendencia, tanto que no podrá contarse a causa de su gran número.

11Y aún le dijo el ángel del Señor:

—He aquí que estás encinta y darás a luz un hijo;

le llamarás Ismael,

porque el Señor escuchó tu aflicción.

12Será como onagro humano;

levantará su mano contra todos

y todos las manos contra él,

y acampará frente a todos sus hermanos.

13Ella llamó al Señor que le había hablado: «Tú eres El–Roy». Porque se dijo: «¿Verdaderamente, he visto yo aquí al que me ve?» 14Por eso se le llama al pozo que está entre Cadés y Béred pozo de Lajay–Roy.

15Agar dio a Abrán un hijo; y Abrán puso por nombre Ismael al hijo que dio a luz Agar. 16Tenía Abrán ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael para Abrán.

Renovación de la Alianza: cambio de nombre a Abrán

17Gn1Tenía Abrán noventa y nueve años cuando el Señor se le manifestó y le dijo:

—Yo soy El–Saday, camina en mi presencia y sé perfecto. 2Estableceré mi alianza contigo, y te multiplicaré sobremanera.

3Abrán cayó rostro en tierra, y Dios continuó diciéndole:

4—Ésta es mi alianza contigo: Serás padre de multitud de pueblos. 5No te llamarás más Abrán, sino que tu nombre será Abrahán, porque te he constituido padre de multitud de pueblos. 6Te multiplicaré enormemente, haré que salgan pueblos de ti, y nacerán de ti reyes. 7Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia futura de generación en generación, como alianza perpetua, para ser yo tu Dios y el de tu descendencia futura. 8Te daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, toda la tierra de Canaán, como propiedad perpetua; y seré su Dios.

Mandato de la circuncisión

9Dios dijo a Abrahán:

—Guardarás mi alianza, tú y tu descendencia futura, de generación en generación. 10Ésta es mi alianza con ustedes y con su descendencia futura que habrán de guardar: Circuncidarán a todos sus varones; 11se circuncidarán la carne del prepucio, y será señal de la alianza entre yo y ustedes. 12Al cumplir los ocho días circuncidarán a todos sus varones en cada generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a un extranjero que no sea de su estirpe. 13Circuncidarás a los nacidos en tu casa y a los comprados con tu dinero; y mi alianza estará en la carne de ustedes como alianza perpetua. 14El varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será extirpado de su pueblo por haber quebrantado mi alianza.

Cambio de nombre a Saray y promesa de un hijo a Abrahán

15También dijo Dios a Abrahán:

—Saray, tu mujer, no se llamará más Saray, sino que su nombre será Sara. 16La bendeciré y también de ella te daré un hijo; la bendeciré, haré de ella pueblos, y de ella saldrán reyes de naciones.

17Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió diciendo para sí: «¿Acaso un hombre centenario puede tener un hijo, y Sara, con noventa años, puede dar a luz?». 18Y Abrahán respondió a Dios:

—Me bastaría con que Ismael viviera en tu presencia.

19Dios replicó:

—Sin embargo, es Sara, tu mujer, la que va a darte un hijo; le pondrás por nombre Isaac y estableceré mi alianza perpetua con él, y con su descendencia futura. 20En cuanto a Ismael, te he escuchado. Mira, le bendeciré, le haré crecer y le multiplicaré en gran manera; engendrará doce príncipes y haré de él un gran pueblo. 21Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el hijo que te dará Sara el año próximo por este tiempo.

22Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se elevó de su lado.

La circuncisión

23Abrahán tomó a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa, y a todos los comprados con dinero, a todos los varones de su casa, y aquel mismo día les circuncidó la carne del prepucio, tal como Dios le había ordenado. 24Tenía Abrahán noventa y nueve años cuando se circuncidó la carne del prepucio. 25Su hijo Ismael tenía trece años cuando se circuncidó la carne del prepucio. 26Aquel mismo día se circuncidaron Abrahán y su hijo Ismael; 27todos los hombres de su casa, los nacidos allí y los comprados a extranjeros con dinero, se circuncidaron con él.

Manifestación de Dios en Mambré

18Gn1El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré, cuando estaba sentado a la puerta de la tienda en lo más caluroso del día. 2Abrahán alzó la vista y vio que tres hombres estaban de pie junto a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se postró en tierra 3diciendo:

—Mi Señor, si he hallado gracia a tus ojos, no pases sin detenerte junto a tu siervo. 4Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies, y descansarán bajo el árbol; 5entretanto, traeré un trozo de pan para que reparen sus fuerzas, y luego seguirán adelante, pues por algo han pasado junto a su siervo.

Contestaron:

—Sí, haz como has dicho.

6Abrahán corrió a la tienda donde estaba Sara y le dijo:

—Date prisa, amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas.

7Él fue corriendo a la vacada, tomó un hermoso ternero recental y lo entregó a su siervo que se dio prisa en prepararlo. 8Luego tomó cuajada, leche, y el ternero que había preparado, y lo sirvió ante ellos; y permaneció en pie a su lado, bajo el árbol, mientras ellos comían.

Promesa del nacimiento de Isaac

9Después le preguntaron:

—¿Dónde está Sara, tu mujer?

Él contestó:

—Ahí en la tienda.

10Y uno le dijo:

—Sin falta volveré a ti la próxima primavera, y Sara tu mujer habrá tenido un hijo.

Sara lo oyó desde la entrada de la tienda, pues estaba detrás del que hablaba. 11Abrahán y Sara eran ancianos, de edad avanzada, y a Sara le había cesado la regla de las mujeres. 12Sara se sonrió por dentro, diciendo: «¿Después de estar consumida, y con mi marido anciano, voy a sentir placer?»

13El Señor dijo a Abrahán:

—¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: «¿De veras voy a dar a luz siendo anciana?». 14¿Es que hay algo difícil para el Señor? En el tiempo señalado, la próxima primavera, volveré a ti y Sara habrá tenido un hijo.

15Sara lo negó diciendo:

—No me he reído —pues tenía miedo.

Pero Él le contestó:

—No es cierto, te has reído.

Abrahán intercede por Sodoma

16Los hombres se levantaron de allí y se dirigieron hacia Sodoma. Abrahán iba con ellos para despedirlos. 17Entonces el Señor se dijo: «¿Cómo podré ocultar a Abrahán lo que voy a hacer, 18cuando Abrahán se va a convertir en un pueblo grande y poderoso, y en él van a ser bendecidos todos los pueblos de la tierra?; 19pues a él lo he elegido para que instruya a sus hijos y a su futura casa, y para que guarden el camino del Señor practicando la justicia y el derecho, de forma que el Señor conceda a Abrahán lo que le ha prometido».

20Y dijo el Señor:

—Se ha extendido un gran clamor contra Sodoma y Gomorra, y su pecado es gravísimo; 21bajaré y veré si han obrado en todo según ese clamor que contra ella ha llegado hasta mí, y si no es así lo sabré.

22Los hombres partieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán permanecía todavía junto al Señor. 23Abrahán se acercó a Dios y le dijo:

—¿Vas a destruir al justo con el malvado? 24Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la vas a destruir?, ¿no la perdonarás en atención a los cincuenta justos que haya dentro de ella? 25Lejos de ti hacer tal cosa; matar al justo con el malvado, y equiparar al justo y al malvado; lejos de ti. ¿Es que el juez de toda la tierra no va a hacer justicia?

26El Señor respondió:

—Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, la perdonaré en atención a ellos.

27Abrahán contestó diciendo:

—Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza; 28quizá falten cinco para los cincuenta justos. ¿Acaso destruirás por cinco toda la ciudad?

Dios respondió:

—No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco.

29Todavía volvió a hablarle Abrahán diciendo:

—Quizá se encuentren allí cuarenta.

Dijo Dios:

—No lo haré en atención a los cuarenta.

30Continuó Abrahán:

—No se enfade mi Señor si sigo hablando; quizá se encuentren allí treinta.

Dijo Dios:

—No lo haré si encuentro allí treinta.

31Insistió Abrahán:

—Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor; quizá se encuentren sólo veinte.

Contestó Dios:

—No la destruiré en atención a los veinte.

32Abrahán siguió:

—No se enfade mi Señor si hablo una vez más; quizá se encuentren allí diez.

Dios contestó:

—No la destruiré en atención a los diez.

33Cuando terminó de hablar con Abrahán, el Señor se marchó, y Abrahán volvió a su lugar.

El pecado de los habitantes de Sodoma

19Gn1Los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer; Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. Cuando Lot los vio, se levantó, salió a su encuentro y los adoró rostro en tierra. 2Les dijo:

—Por favor, señores míos, vengan a casa de su siervo, pasen la noche, y lávense los pies; así podrán madrugar y seguir su camino.

Le contestaron:

—No. Pasaremos la noche en la plaza.

3Él les insistió tanto que se fueron con él y entraron a su casa; les preparó un banquete, coció panes ácimos y comieron. 4Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, hombres de Sodoma, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo a la vez, rodearon la casa. 5Llamaron a Lot y le preguntaron:

—¿Dónde están los hombres que entraron anoche en tu casa? Sácanoslos para que los conozcamos.

6Lot salió hacia ellos a la entrada y cerró la puerta tras él. 7Les dijo:

—Por favor, hermanos míos, no cometan tal maldad. 8Miren, tengo dos hijas que aún no han conocido varón, voy a sacárselas y hagan con ellas lo que quieran; ahora bien, a estos hombres no les hagan nada, puesto que se han cobijado bajo mi techo. 9Le contestaron:

—¡Quítate de ahí!

Y añadieron:

—¿Uno que ha venido como extranjero quiere hacer de juez? Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.

Y empujaron violentamente a Lot de tal modo que estaban a punto de derribar la puerta.

10Pero los hombres alargaron la mano, metieron a Lot junto a ellos dentro de la casa y cerraron la puerta. 11Y deslumbraron a los que estaban a la entrada de la casa, tanto pequeños como mayores, de forma que no conseguían encontrar la entrada.

12Entonces los hombres le preguntaron a Lot:

—¿A quién más tienes aquí? A yernos, hijos e hijas, y a todos los que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar, 13pues vamos a destruirlo, porque es muy grande el clamor ante el Señor contra sus habitantes, y nos ha enviado a destruirlo.

14Lot salió y habló con sus yernos, los que iban a casarse con sus hijas, y les dijo:

—Levántense, salgan de este lugar porque el Señor va a destruir la ciudad.

Pero a ellos les pareció que bromeaba.

Huida de Lot y su familia

15Al amanecer, los ángeles apremiaron a Lot diciéndole:

—Levántate, y llévate a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vaya a ser que perezcas en el castigo de la ciudad.

16Él se retardaba, y entonces aquellos hombres los agarraron de la mano a él, a su mujer y a sus dos hijas en un acto de misericordia del Señor hacia él. 17Le sacaron y le colocaron fuera de la ciudad. Y cuando los sacaron afuera, uno le dijo:

—Huye, por tu vida; no mires atrás ni te detengas en toda la vega; huye a la montaña, pues si no, perecerás.

18Lot les contestó:

—No, por favor, mi Señor; 19he aquí que tu siervo ha hallado gracia a tus ojos, y ha sido grande la misericordia que has tenido conmigo al salvarme la vida; pero no podré huir hasta la montaña sin que me alcance la desgracia y muera. 20Mira esa ciudad; está cerca para refugiarme allí y es bien poca cosa; huiré allí —bien poca cosa es— y salvaré la vida.

21Él le dijo:

—Mira, te acepto también esta petición de no destruir la ciudad de la que hablas; 22date prisa, huye allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.

Por eso aquella ciudad se llamó Soar.

Destrucción de Sodoma y Gomorra

23Salía el sol en el horizonte cuando Lot llegó a Soar. 24Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego lanzados por el Señor desde el cielo. 25Destruyó aquellas ciudades y toda la vega, con todos los habitantes de las ciudades y las plantas del suelo. 26La mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en estatua de sal.

27Abrahán se levantó de madrugada y fue al lugar donde había estado con el Señor. 28Miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la región de la vega, y vio que subía de la tierra una humareda como la de un horno. 29Así, Dios, cuando destruyó las ciudades de la vega, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe que arrasó las ciudades en las que había habitado Lot.

Los hijos de Lot: origen de los moabitas y amonitas

30Luego subió Lot desde Soar y se estableció en la montaña con sus dos hijas, pues tuvo miedo de vivir en Soar. Él y sus dos hijas habitaban en una cueva. 31Entonces la mayor dijo a la más joven:

—Nuestro padre es anciano, y en la región no hay un hombre que se una con nosotras como es costumbre en todo el mundo. 32Vamos, hagamos beber vino a nuestro padre, durmamos con él y tendremos descendencia de nuestro padre.

33Aquella noche hicieron beber vino a su padre, y la mayor fue y durmió con su padre sin que él se diera cuenta de cuando ella se acostó ni de cuando se levantó. 34Al día siguiente la hija mayor dijo a la más joven:

—Mira, anoche dormí yo con mi padre; hagámosle beber vino también esta noche, vas y duermes tú con él; así tendremos descendencia de nuestro padre.

35Hiciéronle beber vino a su padre también aquella noche, y la hija menor fue y durmió con él sin que él se diera cuenta de cuando ella se acostó ni de cuando se levantó. 36Así, las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37La mayor dio a luz un hijo y le puso por nombre Moab, pues se dijo: «Procede de mi padre». Éste es el padre de los actuales moabitas. 38También la más joven dio a luz un hijo y le puso por nombre Amón, pues pensó: «Es hijo de mi pueblo». Éste es el padre de los actuales amonitas.

Abrahán y Sara en Guerar: encuentro con Abimélec

20Gn1Abrahán se trasladó desde allí a la región del Négueb, y se estableció entre Cadés y Sur; luego fue a habitar a Guerar. 2Y decía Abrahán de Sara, su mujer:

—Ésta es mi hermana.

Entonces Abimélec rey de Guerar mandó a buscar a Sara y la tomó para sí. 3Pero por la noche Dios se presentó a Abimélec en un sueño y le dijo:

—Vas a morir a causa de la mujer que has tomado para ti, pues es una mujer casada.

4Sin embargo, Abimélec, que no se había acercado a ella, respondió:

—Mi Señor, ¿es que vas a matar también al inocente? 5¿Acaso él no me dijo que era su hermana, y ella misma confirmó que él era su hermano? Yo lo hice con rectitud de corazón y manos inocentes.

6Dios le contestó en el sueño:

—También sé que hiciste esto con rectitud de corazón, y yo mismo te he impedido pecar contra mí; por eso no te he permitido tocarla. 7Ahora devuelve la esposa a su marido; él es un profeta y rezará por ti y vivirás; pero si no se la devuelves, ten por seguro que morirás, tú y todos los tuyos.

8Muy de mañana, Abimélec se levantó, llamó a todos sus siervos, les contó todas estas cosas y los hombres se llenaron de miedo. 9Entonces Abimélec llamó a Abrahán y le dijo:

—¿Qué nos has hecho? ¿En qué te he ofendido para que me hayas expuesto a mí y a mi reino a un pecado tan grande? Me has hecho cosas que no se deben hacer.

10Y Abimélec preguntó a Abrahán:

—¿Qué pretendías al obrar de esta forma?

11Abrahán contestó:

—Solamente pensé que no encontraría temor de Dios en este lugar, y que me matarían a causa de mi esposa. 12Además, es verdad que era mi hermana por parte de padre, pero no por parte de madre, cuando la tomé por esposa. 13Y así cuando Dios me hizo salir errante de casa de mi padre, le dije a ella: «Vas a hacerme este favor: en todos los lugares a los que vayamos dirás que soy tu hermano».

14Entonces Abimélec tomó ovejas, vacas, siervos y siervas, y se los dio a Abrahán; también le devolvió a Sara su mujer. 15Y dijo Abimélec:

—Aquí tienes mi tierra ante ti, habita donde mejor te parezca.

16Y le dijo a Sara:

—Mira, le he dado a tu hermano mil monedas de plata, y esto te servirá de resarcimiento ante los ojos de todos los que están contigo, de modo que se te haga absoluta justicia.

17Abrahán oró a Dios, y Dios curó a Abimélec, a su esposa y a sus esclavas, quienes, entonces, pudieron tener hijos; 18pues el Señor había cerrado el vientre de todas ellas en casa de Abimélec a causa de Sara, mujer de Abrahán.

Nacimiento y circuncisión de Isaac

21Gn1El Señor visitó a Sara como había dicho, y le concedió lo que le había prometido. 2Sara concibió y dio un hijo a Abrahán en su vejez, en el plazo que Dios le había fijado. 3Abrahán puso por nombre Isaac al hijo que le había nacido, el que le había dado Sara. 4Y Abrahán circuncidó a su hijo Isaac cuando éste tenía ocho días, tal como Dios le había ordenado. 5Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. 6Entonces Sara dijo:

—Dios me ha hecho reír;

quienes lo oigan reirán conmigo.

7Y añadió:

—¡Quién le diría a Abrahán

que Sara iba a criar hijos!

Pues yo le he dado un hijo

en su vejez.

Expulsión de Agar e Ismael

8El niño creció y dejaron de darle de mamar. Abrahán dio un gran banquete el día que dejaron de dar de mamar a Isaac. 9Pero Sara vio al hijo que Agar la egipcia había dado a Abrahán jugando con Isaac. 10Y dijo a Abrahán:

—Expulsa a esa esclava y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa esclava con mi hijo Isaac.

11A Abrahán le desagradó mucho la petición respecto a su hijo. 12Pero Dios dijo a Abrahán:

—No te desagrade lo del muchacho y su madre. Haz caso a Sara en todo lo que te dice, pues, por Isaac, una estirpe llevará tu nombre; 13también al hijo de la esclava lo constituiré en un gran pueblo, por ser descendencia tuya.

14Muy de mañana, Abrahán se levantó, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar; se lo puso a la espalda con el niño y la despidió. Ella se marchó y anduvo errante por el desierto de Berseba. 15Cuando se le terminó el agua del odre, recostó al niño debajo de una mata, 16se apartó y se sentó lejos frente a él, como a un tiro de arco, pues se decía: «No quiero ver morir al niño». Se quedó sentada enfrente, y el niño rompió a llorar a gritos. 17Dios oyó el llanto del niño y un ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo:

—¿Qué te pasa, Agar? No temas, pues Dios ha oído el llanto del niño desde donde está. 18Levántate, toma al niño y tenle fuerte de la mano, porque lo constituiré en un gran pueblo.

19Entonces Dios le abrió a ella los ojos y vio un pozo de agua; fue, llenó de agua el odre, y dio de beber al niño.

20Dios estaba con el niño, que creció, habitó en el desierto y se convirtió en un buen arquero. 21Habitó en el desierto de Parán, y su madre le buscó una esposa en el país de Egipto.

Alianza entre Abrahán y Abimélec

22En aquel tiempo Abimélec y Picol, jefe de su ejército, dijeron a Abrahán:

—Dios está contigo en todo lo que haces. 23Ahora júrame aquí mismo por Dios que no me engañarás ni a mí, ni a mi posteridad, ni a mi estirpe; que la misma lealtad que he tenido contigo, la tendrás tú conmigo y con la tierra en que resides como extranjero.

24Y Abrahán respondió:

—¡Lo juro!

25Pero Abrahán se quejó a Abimélec a propósito de un pozo de agua del que se habían apoderado los siervos de Abimélec. 26Y Abimélec respondió:

—No sé quién ha hecho tal cosa; ni tú me lo habías comunicado, ni yo lo había oído hasta hoy.

27Abrahán tomó ovejas y vacas, se las dio a Abimélec e hicieron los dos una alianza.

28Luego Abrahán apartó siete ovejas del rebaño. 29Y Abimélec preguntó a Abrahán:

—¿Qué significan esas siete ovejas que has apartado?

30Él dijo:

—Acepta de mi mano estas siete ovejas en señal de mi testimonio de que yo he cavado este pozo.

31Por eso se llama aquel lugar Berseba, porque allí juraron los dos. 32Después que hicieron una alianza en Berseba, Abimélec y Picol, capitán de su ejército, se volvieron al país de los filisteos. 33Abrahán plantó un tamarisco en Berseba, e invocó allí el nombre del Señor. 34Abrahán residió mucho tiempo en el país de los filisteos.

Sacrificio de Isaac y renovación de la promesa

22Gn1Después de estos sucesos, Dios puso a prueba a Abrahán. Y le llamó:

—¡Abrahán!

Éste respondió:

—Aquí estoy.

2Entonces le dijo:

—Toma a tu hijo, a tu único hijo, al que tú amas, a Isaac, y vete a la región de Moria. Allí lo ofrecerás en sacrificio, sobre un monte que yo te indicaré.

3Muy de mañana Abrahán se levantó, aparejó su asno, se llevó consigo a dos siervos y a su hijo Isaac, cortó la leña del sacrificio, se puso en camino y se dirigió al lugar que le había dicho Dios. 4Al tercer día, Abrahán alzó la vista y divisó el lugar a lo lejos. 5Entonces dijo Abrahán a sus siervos:

—Quédense aquí con el asno mientras el muchacho y yo vamos hasta allí para adorar a Dios; luego volveremos con ustedes.

6Tomó Abrahán la leña del sacrificio y se la cargó a su hijo Isaac, mientras él llevaba en la mano el fuego y el cuchillo; y se pusieron en marcha los dos juntos. 7Isaac dijo a su padre Abrahán:

—¡Padre!

Él respondió:

—Sí, hijo mío.

Y el muchacho preguntó:

—Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?

8Respondió Abrahán:

—Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.

Caminando juntos 9llegaron al lugar que Dios le había dicho; construyó allí Abrahán el altar y colocó la leña; luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar encima de la leña. 10Abrahán alargó la mano y empuñó el cuchillo para inmolar a su hijo. 11Pero entonces el ángel del Señor le llamó desde el cielo:

—¡Abrahán, Abrahán!

Él contestó:

—Aquí estoy.

12Y Dios le dijo:

—No extiendas tu mano hacia el muchacho ni le hagas nada, pues ahora he comprobado que temes a Dios y no me has negado a tu hijo, a tu único hijo.

13Abrahán levantó la vista y vio detrás un carnero enredado en la maleza por los cuernos. Fue Abrahán, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en vez de su hijo. 14Abrahán llamó a aquel lugar «El Señor provee», tal como se dice hoy: «en la montaña del Señor provee».

15El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán desde el cielo 16y le dijo:

—Juro por mí mismo, oráculo del Señor, que por haber hecho una cosa así, y no haberme negado a tu hijo, a tu único hijo, 17te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de las playas; y tu descendencia se adueñará de las ciudades de sus enemigos. 18En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra porque has obedecido mi voz.

19Abrahán volvió al lado de sus criados; emprendieron la marcha y fueron todos juntos a Berseba; y Abrahán residió en Berseba.

Hijos de Najor

20Después de estos sucesos, le fue anunciado a Abrahán:

—También Milcá le ha dado hijos a Najor, tu hermano: 21Us, el primogénito; Buz, su hermano; Quemuel, padre de Aram; 22Quésed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel.

23Betuel engendró a Rebeca. Estos ocho hijos dio Milcá a Najor, hermano de Abrahán. 24También su concubina, que se llamaba Reumá, dio a luz a Tébaj, Gajam, Tajas y Maacá.

La compra de la cueva de Macpelá

23Gn1Sara vivió ciento veintisiete años 2y murió en Quiriat–Arbá, esto es, Hebrón, en tierra de Canaán. Abrahán fue a hacer duelo por Sara y a llorarla. 3Después, se levantó Abrahán de junto a su difunta, y habló a los hititas:

4—Yo soy un extranjero que reside entre ustedes. Denme en propiedad un sepulcro para enterrar a mi difunta.

5Los hititas respondieron a Abrahán:

6—Escúchanos, señor; tú eres, en medio de nosotros, un príncipe divino; entierra a tu difunta en el más noble de nuestros sepulcros, pues ninguno de nosotros te negará su sepulcro para que entierres a tu difunta.

7Abrahán se levantó, se inclinó ante la gente del país, los hititas, 8y les dijo:

—Si está en el ánimo de ustedes que entierre aquí a mi difunta, escúchenme e intercedan por mí ante Efrón, hijo de Sójar, 9para que me ceda la cueva de Macpelá que es suya, y que está en el límite de su campo; que me la venda a su precio, ante ustedes, como propiedad para sepulcro.

10Efrón estaba sentado entre los hititas, y Efrón el hitita respondió a Abrahán en presencia de los hititas y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad:

11—No, señor, escúchame: te doy el campo y te doy la cueva que hay en él; te la doy a la vista de mis paisanos para que entierres a tu difunta.

12Abrahán se inclinó ante la gente del país, 13y contestó a Efrón, en presencia de la gente del país:

—Bien, si te parece, escúchame: yo doy el dinero del campo, acéptamelo y entonces enterraré allí a mi difunta.

14Efrón contestó a Abrahán diciéndole:

15—Escúchame, señor: una tierra de cuatrocientos siclos de plata, ¿qué es para ti y para mí?; entierra, pues, a tu difunta.

16Abrahán aceptó y pesó para Efrón, en presencia de los hititas, el dinero del que había hablado: cuatrocientos siclos de plata de curso en el mercado.

17Así, el campo de Efrón en Macpelá, que está frente a Mambré, el campo y la cueva que hay en él, con todos los árboles que rodean el campo en todas sus lindes, pasaron a ser 18propiedad de Abrahán, a la vista de los hititas y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.

19Después de esto, Abrahán dio sepultura a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpelá, frente a Mambré, es decir, Hebrón, en tierra de Canaán. 20El campo, con la cueva que hay en él, pasó a ser propiedad sepulcral de Abrahán, adquirida a los hititas.

Casamiento de Isaac

24Gn1Abrahán era anciano, entrado en años, y el Señor le había bendecido en todo.

2Abrahán dijo al siervo más viejo de su casa, el que administraba todo cuanto tenía:

—Pon tu mano bajo mi muslo, 3que te voy a hacer jurar por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que no buscarás para mi hijo una esposa de las hijas de los cananeos entre los que habito; 4sino que irás a mi tierra, a mi patria, y buscarás una esposa para mi hijo Isaac.

5El siervo le contestó:

—Bien, pero si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿he de hacer entonces volver a tu hijo a la tierra de donde saliste?

6Abrahán le respondió:

—Guárdate de llevar allí a mi hijo. 7El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de mi tierra natal, y que me habló y me juró diciendo: «Yo daré esta tierra a tu descendencia», Él enviará a su ángel delante de ti, y encontrarás allí una esposa para mi hijo. 8Si ella no quiere venir contigo, quedas desligado de este juramento; pero a mi hijo, no le lleves allí.

9Entonces el siervo puso su mano bajo el muslo de Abrahán y le prestó juramento sobre estas cosas.

10Después, el siervo tomó diez camellos de su señor, y partió llevando con él todo lo mejor de su señor; se puso en camino y fue a Aram–Naharaim, la ciudad de Najor.

11Al atardecer, cuando salen las mujeres a recoger agua, hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua. 12Y dijo:

—Señor, Dios de mi amo Abrahán, te ruego que me asistas hoy, y uses misericordia con mi amo Abrahán. 13Voy a quedarme junto a la fuente del agua, 14y cuando las hijas de la gente de la ciudad salgan a sacar agua, entonces, la joven a la que le diga: «Inclina tu cántaro, por favor, para que pueda beber», y ella me responda: «Bebe, y además, voy a abrevar tus camellos», ésa has destinado para tu siervo Isaac. Así conoceré que has usado misericordia con mi amo.

Encuentro con Rebeca

15Aún no había acabado él de hablar, cuando salió Rebeca, hija de Betuel, el hijo de Milcá, esposa de Najor, hermano de Abrahán, con su cántaro al hombro. 16La joven era muy hermosa, era virgen y no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y volvió a subir. 17El siervo corrió a su encuentro y le dijo:

—Por favor, déjame beber un poco de agua de tu cántaro.

18Ella contestó:

—Bebe, señor.

Y en seguida bajó el cántaro a las manos y le dio de beber. 19Cuando terminó de darle a él de beber, le dijo:

—Voy a sacar agua también para tus camellos, hasta que acaben de beber.

20Rápidamente vació el cántaro en el abrevadero y fue corriendo al pozo a sacar más, y sacó para todos los camellos. 21El hombre la miraba en silencio, hasta saber si el Señor había dado éxito a su viaje o no.

22Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le ofreció un anillo de oro de medio siclo de peso para la nariz, y dos pulseras de oro de diez siclos para los brazos. 23Y le preguntó:

—¿De quién eres hija? Dímelo, por favor. ¿Tendremos sitio en casa de tu padre para pasar la noche?

24Ella le contestó:

—Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor.

25Y añadió:

—En casa hay paja, forraje abundante y sitio para pasar la noche.

26Aquel hombre cayó de rodillas y adoró al Señor, 27diciendo:

—Bendito sea el Señor, Dios de mi amo Abrahán, que no ha cesado de usar misericordia y fidelidad con mi amo; al ponerme en camino, el Señor me ha conducido a casa del hermano de mi amo.

28La joven echó a correr y contó todo esto en casa de su madre.

Acogida en casa de Rebeca

29Rebeca tenía un hermano llamado Labán, el cual salió corriendo hacia el hombre que estaba fuera junto a la fuente. 30Así pues, al ver el anillo y las pulseras en el brazo de su hermana, y tras oír la explicación de su hermana Rebeca contando lo que le había dicho aquel hombre, fue hasta el hombre que permanecía de pie junto a los camellos cerca de la fuente 31y le dijo:

—Ven, bendito del Señor. ¿Por qué sigues fuera? He preparado la casa y sitio para los camellos.

32Entonces el hombre entró a la casa. Labán desaparejó los camellos, les echó paja y forraje, y trajo agua para que el hombre y los que le acompañaban se lavasen los pies. 33Después le preparó de comer; pero aquel hombre dijo:

—No comeré hasta que haya expuesto lo que debo decir.

Labán le dijo:

—Habla.

34Él empezó diciendo:

—Yo soy un siervo de Abrahán. 35El Señor ha bendecido abundantemente a mi amo y lo ha hecho rico: le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. 36La mujer de mi amo, Sara, ya en su vejez, le ha dado un hijo al que ha entregado todo cuanto posee. 37Y mi amo me hizo jurar lo siguiente: «No buscarás esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito; 38sino que irás a mi casa paterna, a mi familia, y buscarás una esposa para mi hijo». 39Y cuando yo le dije a mi amo que pudiera ser que la mujer no viniera conmigo, 40él me dijo: «El Señor, en cuya presencia he caminado, enviará contigo a su ángel, que dará éxito a tu viaje, y encontrarás para mi hijo una esposa de mi familia y de mi casa paterna. 41Sólo quedarás desligado de mi juramento cuando hayas llegado a mi familia; aunque no te la den, también quedarás desligado de mi juramento». 42Cuando he llegado hoy a la fuente he dicho: «Señor, Dios de mi amo Abrahán, si te dignas dar éxito al viaje que he emprendido, 43mira, yo me coloco junto a la fuente de agua, y a la doncella que suba a sacar agua le diré: “Por favor, dame de beber un poco de agua de tu cántaro”; 44y si ella me contesta: “Bebe tú, y además sacaré agua para tus camellos”; ésa es la mujer que destina el Señor para el hijo de mi amo».

45No había terminado de hablar conmigo mismo, cuando salió Rebeca con su cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Entonces le dije: «Dame de beber, por favor». 46Y en seguida bajó el cántaro, y me contestó: «Bebe, y además abrevaré tus camellos». Yo bebí y ella abrevó también los camellos. 47Entonces le pregunté: «¿De quién eres hija?»; y me contestó: «Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor». Entonces le puse un anillo en la nariz y pulseras en los brazos. 48Luego caí de rodillas y adoré al Señor; y bendije al Señor Dios de mi amo Abrahán, porque me había conducido por el camino acertado para encontrar a la hija del hermano de mi amo para su hijo. 49Ahora, pues, si ustedes tienen a bien usar de misericordia y lealtad hacia mi amo, díganmelo; y si no, díganmelo también, para tirar a derecha o a izquierda.

50Labán y Betuel le contestaron:

—Todo esto viene del Señor, y nosotros no podemos decirte ni bien ni mal. 51Ante ti está Rebeca, tómala contigo y vete: que sea la esposa del hijo de tu amo, tal como ha dispuesto el Señor.

52Cuando el siervo de Abrahán escuchó sus palabras, se postró en tierra ante el Señor. 53Después sacó objetos de plata y de oro, y vestidos, y se los entregó a Rebeca; y también dio valiosos regalos a su hermano y a su madre. 54Después, él y los hombres que le acompañaban comieron y bebieron, y pasaron allí la noche.