COMENTARIO

 Gn 15,1-21 

Dios recompensa a Abrahán su generosidad con Melquisedec y su renuncia a los bienes que le ofrecía el rey de Sodoma. Se le aparece en una visión y le promete su ayuda, una numerosa descendencia y la tierra de Canaán. Aquí únicamente se pide a Abrahán la fe en la promesa, que Dios mismo, mediante un rito de alianza, se compromete a cumplir. En este pasaje resalta la gratuidad de la promesa divina y se anuncia la fidelidad de Dios que hará realidad lo que promete.

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