COMENTARIO
Abrahán no comprende cómo se va a cumplir la promesa que Dios le hizo al salir de Jarán (cfr cap. 12). El no tener hijos supone una gran prueba para su fe; y todo lo demás que Dios pueda darle pierde relieve para él ante tal situación. Es la primera vez que Abrahán habla a Dios, reflejándose en la conversación una profunda intimidad. Expone a Dios sus inquietudes: puesto que Lot se ha marchado de su lado, y él no tiene un hijo, ha de nombrar un heredero que se haga cargo del clan, a cambio de servir a Abrahán mientras viva. Este diálogo entre Dios y un hombre es el primero que aparece en la Biblia, después del que Dios mantuvo con Adán en el paraíso (cfr 3,9-12). Se trata de una conversación de amistad entre el hombre y Dios, y constituye, por tanto, el primer ejemplo de oración de amistad y filiación, pues orar es hablar con Dios.
«De Damasco»: Es la traducción más frecuente de un término ininteligible en un texto parcialmente mal conservado. No parece que denote lugar de origen, ya que se trata de un siervo nacido en la casa de Abrahán (v. 3); por tanto, ha de tratarse de un título de otro tipo cuyo significado se nos escapa.