COMENTARIO

 Gn 16,7-16 

Por vez primera aparece en la Biblia el «ángel del Señor», que aquí significa Dios mismo en cuanto que sale al encuentro del hombre, haciéndosele de algún modo visible. El pasaje recoge, por otro lado, una tradición que explica el nombre de algún lugar del desierto del Négueb, unido a los recuerdos sobre los patriarcas. De hecho allí se situará el establecimiento de Isaac según 25,11. Como el nombre del lugar (Lajay-Roy en hebreo suena como «el viviente que me ve»), también el de Ismael se explica según su etimología: «Dios escuchó».

Ismael es el antepasado de los árabes del desierto que viven al margen de las tierras cultivables. Mediante la manifestación del vínculo existente entre Abrahán e Ismael se quieren evidenciar las relaciones, a veces tensas, pero familiares, entre los hebreos y aquel pueblo. El relato bíblico nos muestra sobre todo cómo Dios ama y protege también a ese pueblo, y cómo se compadece de cualquier individuo que sufre: en este caso, la esclava egipcia.

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