COMENTARIO
Abrahán es el primero en la historia bíblica al que Dios cambia el nombre. De esta forma se indica que Dios confiere al patriarca una personalidad nueva y una misión, que quedan reflejadas en el significado del nuevo nombre: «padre de multitud de pueblos». Este nombre, por tanto, está en relación con la promesa que acompaña a la alianza; a partir de ahora, la figura del patriarca, toda su personalidad, depende de la alianza con Dios y está al servicio de la misma. Abrahán es el «hombre de la alianza»; a la luz de la revelación plena del Nuevo Testamento, San Pablo interpretará ese nuevo nombre de Abrahán en relación con los gentiles convertidos al cristianismo (cfr Rm 4,17). Ese nombre, «padre de multitud de pueblos», se convierte así en anuncio profético de la futura incorporación del mundo no judío al pueblo de la nueva alianza, que es la Iglesia.