COMENTARIO
Rebeca es consultada en lo concerniente a la partida, no en orden al matrimonio que, según las costumbres de la época, correspondía establecerlo al cabeza de familia (cfr vv. 50-51). Sin embargo, según aquel antiguo derecho, parece que la joven podía permanecer algún tiempo en la casa paterna. La firme decisión de Rebeca deja entrever que ya Dios ha puesto en ella el amor por su futuro esposo Isaac.