COMENTARIO
En la hermosa conclusión del relato —«Isaac la amó, y así se consoló de la muerte de su madre»—, parecen cumplirse realmente las palabras de Gn 2,24 a propósito de la creación de Eva: «Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne». El matrimonio de Isaac y Rebeca figura en la tradición judía y cristiana como modelo de amor conyugal.