COMENTARIO

 Gn 25,7-11 

Al decir que Abrahán «fue a reunirse con su pueblo» (v. 8), es decir, con sus antepasados, se está aludiendo de alguna forma a la vida tras la muerte, aunque todavía no aparezca como momento de premio o castigo. El premio a la fidelidad de Abrahán se expresa aquí en su longevidad, y en el hecho de morir rodeado de sus hijos: Isaac que vivía con él, e Ismael que aparece de improviso en escena. La bendición divina, que incluía la promesa de una numerosa descendencia y de la tierra, pasa ahora a Isaac por decisión libre del mismo Dios.

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