COMENTARIO

 Gn 25,27-34 

De nuevo se recurre a la etimología para explicar el nombre de Edom (Esaú), pero esta vez asociándolo al color del guiso preparado por Jacob. El texto sagrado resalta, por un lado, la astucia de Jacob y su adquisición de los derechos de primogenitura; por otro, recrimina la conducta de Esaú por no apreciar suficientemente el valor de sus derechos. «Al oír esto —comenta San Juan Crisóstomo— aprendamos a no descuidar nunca los dones que Dios nos ha dado, ni perder las cosas grandes a causa de las pequeñas y sin valor. Pues dime, ¿por qué, una vez decididos por el reino de los cielos y aquellos bienes inefables, de tal manera nos entontecemos en el deseo de las riquezas que preferimos lo momentáneo y lo que no permanece hasta la tarde, a lo eterno que ha de durar para siempre?» (Homiliae in Genesim 50,2).

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