COMENTARIO
Rebeca actúa aparentemente por motivos humanos, impulsada por su amor de predilección hacia su hijo menor (cfr 25,28). De ese amor interesado de la madre se va a servir Dios para guiar los acontecimientos, de tal forma que se cumplan sus designios sobre el futuro de los dos hijos (cfr 25,23). De la actuación de Rebeca, que aquí la Sagrada Escritura no enjuicia, Dios va a sacar un gran bien: que las promesas hechas a Abrahán pasen, a través de Jacob, al pueblo de Israel que desciende de él.