COMENTARIO
Los «terafim» robados por Raquel parecen ser estatuillas con forma humana (cfr 1 S 19,13-16) de dioses protectores de la casa y la familia. Pudiera ser que la posesión de tales ídolos llevase consigo algún derecho de herencia; pero a Raquel parece que la mueve más bien el apego supersticioso que les tiene. En cualquier caso, el pasaje denota que en casa de Labán se practicaba un culto politeísta. La afección a este tipo de ídolos duró mucho tiempo entre los israelitas, dando lugar a duras amonestaciones por parte de los profetas (cfr Os 2,7-15; Jr 2,5-13.27-28; Is 40,19-20; 44,9-20).