COMENTARIO
La escena de la última confrontación entre Jacob y Labán presenta primero una disputa legal entre ellos (cfr 31,26-30), interrumpida por el registro en los enseres de Jacob por parte de Labán (cfr 31,31-42), y concluida por un pacto entre ambos (cfr 31,43-54). El texto deja claro que si todo quedó en palabras fue por la intervención de Dios a favor de Jacob, esta vez manifestándose a Labán (cfr v. 24). Es Dios, en definitiva, quien sentencia entre ambos dando la razón a Jacob (cfr v. 42).