COMENTARIO
«Estoy indispuesta». Raquel se refiere a la menstruación. La mujer durante ese tiempo se consideraba en un estado de impureza tal que contaminaba todo lo que tocaba (cfr Lv 15,19-20). Esta mentalidad, en el fondo, respondía probablemente a un sentimiento de temor ante la presencia de la sangre cuando no se conocían con precisión sus causas. El hecho de sentarse una mujer en tal estado encima de unos objetos sagrados como los Terafim, no sólo no era concebible para Labán, sino que deja entrever una cierta burla irónica del hagiógrafo hacia tales objetos.