COMENTARIO
Desde aquí hasta el final del libro del Génesis, con excepción de los caps. 38 y 49, leemos la historia de José. Con ella termina la «historia de los patriarcas», dejándolos no precisamente en la tierra prometida, en Canaán, sino en Egipto. Se prepara así la narración del gran acontecimiento del Éxodo. La historia de José representa así la conexión entre la historia patriarcal y la salida de Egipto, y constituye, por tanto, un hito importante en el desarrollo de la historia de la salvación según el conjunto de la narración bíblica.
En la historia de José podemos apreciar, por una parte, el testimonio de antiguos recuerdos sobre la bajada de los israelitas a Egipto; y, por otra, el arte del narrador que va presentando en diversos actos un drama lleno de emoción, que acaba felizmente, y del que el lector puede sacar una enseñanza fundamental: Dios orienta todos los acontecimientos, incluso los que parecen más negativos, al bien y a la salvación. Omnia in bonum, podría ser el título de la historia de José (cfr 50,20).
La fuente originaria de esta sección pudiera ser, en su origen, independiente de las tradiciones patriarcales que hemos visto: no hay referencias a lugares de culto, ni explicaciones etimológicas, ni intervenciones directas de Dios (excepto a Jacob en 46,2-4); considera que todavía vive la madre de José (cfr 37,10), y que Jacob tenía varias hijas (cfr 37,35).
A partir de los datos que nos ofrece la historia de José y de otras tradiciones bíblicas (comparar por ej. Gn 15,16; Ex 12,40-41) no es posible precisar la fecha en que se produjo la bajada a Egipto. El periodo más probable es cuando el poder sobre Egipto estuvo en manos de los hiksos (1720-1580 a.C.), un grupo invasor en el que había elementos de raza semita. Éstos tuvieron su capital en Avaris, en el Delta del Nilo, y así se refleja en el relato bíblico. El relato rememora el pasado y su significación. El conjunto de la historia de José representa, tal como está en la Biblia, la explicación magistral desde el punto de vista pedagógico de cómo Dios condujo los pasos de los antepasados del pueblo de Israel para obrar maravillas en ellos, rescatándolos de la esclavitud y haciendo de ellos un pueblo, el pueblo elegido de Dios. El arte literario con el que está presentada finalmente esta historia, no sólo no merma su valor histórico, sino que ayuda precisamente a comprender el verdadero significado de los acontecimientos que vivieron los «padres» de Israel, y nos muestra cómo la Palabra de Dios se expresa en un lenguaje que sabe cautivar la atención del lector.