COMENTARIO
La túnica de mangas largas asemejaba a José a un príncipe, preanunciando de alguna manera su futuro glorioso. Aunque el amor de predilección de Jacob por José se explica por causas humanas, tras ello se descubre algo que aparece en toda la Biblia: cómo hay personas que gozan, por pura gracia, de una predilección de amor, también del amor divino, sin que esto signifique que el amor a los otros quede mermado. José, predilecto en el amor de Jacob, comienza así a ser figura de Jesucristo, el Predilecto del amor del Padre (cfr Mc 1,11). El pecado de los hijos de Jacob, como en cierto modo el de Caín (cfr Gn 4,5), comienza por no aceptar tal predilección en el amor; desde ahí se convertirá en odio y envidia (cfr vv. 8.11), y, finalmente, culminará con el acto de deshacerse del hermano (cfr v. 20).