COMENTARIO
Este episodio muestra el horrible crimen que representa matar al hermano, y la sucesión providencial de los acontecimientos para que José llegue a Egipto. En el relato se reflejan dos fuentes distintas: en una se resalta la intervención de Judá (v. 26), en la otra, la de Rubén. La verdadera clave de los acontecimientos viene al final de la historia: «Vosotros —dice José a sus hermanos— planeasteis el mal contra mí, Dios lo planeó para el bien» (50,20). A la luz de todo el conjunto se ve cómo se cumple el plan de Dios: «José, comenta San Gregorio, fue vendido por sus hermanos porque no querían adorarlo; pero así precisamente llegaron a adorarle, porque fue vendido. (…) De igual forma, cuando se quiere evitar la voluntad divina, entonces se cumple» (S. Gregorio Magno, Moralia 6,18,29).