COMENTARIO

 Gn 38,24 

La dura sentencia que pronuncia Judá se aplica al pecado de adulterio que él supone ha cometido Tamar, ya que se considera ligada por la ley del levirato al hijo de Judá, Selá, aunque no estuviesen aún casados. Como cabeza de familia toca a Judá dictar sentencia. Según la Ley, únicamente era condenada a las llamas cuando se trataba de la hija del sacerdote (cfr Lv 21,9). En los demás casos, los que cometían adulterio, el varón y la mujer, eran castigados con la pena capital (cfr Lv 20,10), pero lapidados, no quemados.

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