COMENTARIO
Los nombres se explican una vez más por las circunstancias del nacimiento. Peres será el antecesor de David, y en la graciosa anécdota del parto, se deja traslucir que Peres iba a ser el primogénito no por el ritmo natural de los acontecimientos, sino por una curiosa coincidencia, en la que el lector puede apreciar la providencia de Dios en elegir al heredero de las promesas.