COMENTARIO

 Gn 39,1-23 

Se reanuda la historia de José, interrumpida al final del cap. 37. Es como el segundo episodio. En él se resalta, por una parte, la presencia del Señor junto a José; y, por otra, su carácter de hombre sabio. Con su sabiduría, José administra rectamente los asuntos de su señor, es fuerte frente a la tentación apreciando el cumplimiento de la ley más que su propia vida, y es modelo de castidad.

El tema de la tentación por parte de la mujer de aquél a quien se aprecia pertenece a la literatura sapiencial egipcia y se encuentra también en un relato llamado «Historia de los dos hermanos», contenido en un manuscrito de la dinastía XIX (siglo XIII a.C.). Pero, en realidad, aunque haya una cierta coincidencia temática entre el relato egipcio y la historia de José, ésta tiene su originalidad propia: viene a resaltar la gran sabiduría de José y la providencia de Dios que sigue estando con él hasta conducirle al éxito.

A lo largo del libro del Génesis, cada uno de los patriarcas representa un modelo de virtud. Aquí encontramos un rasgo propio de la ejemplaridad de José. Comenta San Ambrosio: «Aprended de Abrahán la obediencia firme de la fe; de Isaac la autenticidad de un corazón sincero; de Jacob la perseverancia en los trabajos. (…) De ahí que el santo José haya sido puesto como ejemplo de castidad» (De Ioseph 1,1).

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