COMENTARIO
Así comenta San Cesáreo de Arlés el ejemplo de José en este pasaje: «José huye para poder escapar de aquella mujer indecente. Aprende, por tanto, a huir si quieres obtener la victoria contra el ataque de la lujuria. No te avergüences de huir si deseas alcanzar la palma de la castidad. (…) Entre todos los combates del cristiano, los más difíciles son los de la castidad, en la que la lucha es diaria y la victoria difícil. En esto no pueden faltar al cristiano actos diarios de martirio. Pues si Cristo es la castidad, la verdad y la justicia, quien obstaculiza estas virtudes es un perseguidor (de Cristo), quien las intenta defender en otros o guardarlas en sí mismo, será un mártir» (Sermones 41,1-3). En el mismo sentido podemos recordar las certeras palabras de Camino: «No tengas la cobardía de ser “valiente”: ¡huye!» (S. Josemaría Escrivá, Camino, n. 132).