COMENTARIO
La narración de la estancia de José en la cárcel muestra que el Señor estaba con él (cfr 39,21). Frente a las prácticas de magia egipcias para interpretar los sueños, la enseñanza del relato reflejada al final del v. 8 es que tal interpretación se debe a un don de Dios, que ha sido otorgado precisamente a José, cuya situación no sólo es la de un preso extranjero, sino peor aún: la de servidor, esclavo, de dos presos ilustres.