COMENTARIO
Jacob actúa con la responsabilidad propia de un padre de familia preocupado por los suyos. No se resigna a ver morir de hambre a su familia; reflexiona sobre la situación y toma una decisión arriesgada, pero necesaria: enviar a sus hijos a Egipto a proveerse de alimentos. Los hijos de Jacob se unirían probablemente a alguna caravana que bajaba con el mismo fin. Con esta acción de Jacob, el relato comienza a dar la explicación de por qué los israelitas bajaron a Egipto, abandonando la tierra que Dios había prometido a Abrahán. Esta explicación se completará al final, cuando se cuenta la bajada a Egipto del mismo Jacob y de toda su familia por indicación divina (cfr 46,1-5).
Comienzan a cumplirse los sueños que José contó a sus hermanos (cfr 37,5-9). La dureza que José muestra hacia ellos no es por espíritu de venganza, sino que está orientada a dar más dramatismo al relato y a preparar el reencuentro final, cuando sus hermanos hayan reconocido su culpa.