COMENTARIO

 Gn 43,11-14 

Jacob tiene que ceder al fin y aceptar el dolor de separarse de Benjamín y del resto de sus hijos. Pero no desespera. Actúa con plena responsabilidad paterna: da instrucciones precisas poniendo los medios para que el viaje tenga éxito; invoca a Dios pidiéndole que mueva el corazón de aquel hombre de Egipto; y acepta con resignación la suerte que puedan correr sus hijos y él mismo.

El hecho de que el lector de este pasaje conozca la causa por la que el patriarca ha sido puesto en esta situación atribulada, no merma su dramatismo, ni la grandeza de alma que Jacob presenta a lo largo de toda la historia; es más, sirve para resaltar esos aspectos. Jacob es aquí ejemplo de fortaleza en la tribulación.

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