COMENTARIO

 Gn 43,30-31 

A José no le resulta fácil llevar adelante la tarea de corregir a sus hermanos. Comenta San Gregorio Magno: «La piedad vencía el entendimiento de José al ver al hermano inocente; pero continuaba con la apariencia dura para que sus hermanos se purificaran del mal. Esconde la copa en el saco del más joven. (…) Benjamín es apresado, y todos los hermanos le siguen afligidos. ¡Cuántos sufrimientos lleva la misericordia! Castiga y ama. Aquel hombre santo perdona y castiga el crimen de los hermanos: en el castigo tuvo clemencia de modo que, siendo piadoso, no quedasen impunes los hermanos que habían pecado, y siendo justo no quedasen sin piedad. He aquí un ejemplo de autoridad: aprender a perdonar las culpas, y al mismo tiempo castigarlas con piedad» (Homiliae in Ezechielem 2,9,19).

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