COMENTARIO

 Gn 44,1-34 

El dramatismo de la última prueba a la que José somete a sus hermanos está acentuado por las cordiales relaciones, como de familia, con que han sido tratados antes. La escena culmina con la confesión de que son pecadores ante Dios (cfr v. 16) y con el emotivo e irresistible discurso de Judá (vv. 18-34). El pecado que reconocen no ha sido robar la copa, pues no lo han hecho, sino el comportamiento anterior con José, que, aunque ellos lo silencian, sienten que Dios está juzgándolos por ello. Por eso se confiesan pecadores. El discurso último de Judá exponiendo los sentimientos del padre y manifestando su disposición a expiar él el pecado de todos, pone en evidencia la fuerza del amor fraterno ahora recuperado. De esta forma Judá salva a todos, de manera similar a como la tribu que llevará su nombre salvará, mediante el rey David, a todo el pueblo de Israel.

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