COMENTARIO

 Gn 46,1-47,12 

El relato vuelve a centrar la atención de nuevo en la familia de Jacob en Canaán. La figura y la posición de José sirven como telón de fondo para dar cuenta de la instalación de Israel en Egipto, según un mandato divino.

Jacob baja a Egipto obligado por el hambre que se cernía en la tierra de Canaán (cfr 47,4). El Señor le ha preparado el camino mediante unos acontecimientos dolorosos, y una serie de pruebas cuyo sentido se desvela ahora. Cuántas veces ocurre lo mismo en la vida de los hombres: «La prueba, no lo niego, resulta demasiado dura: tienes que ir cuesta arriba, a “contrapelo”. —¿Qué te aconsejo? —Repite: “omnia in bonum!”, todo lo que sucede, “todo lo que me sucede”, es para mi bien… Por tanto —ésta es la conclusión acertada—: acepta eso, que te parece tan costoso, como una dulce realidad» (S. Josemaría Escrivá, Surco, n. 127).

Volver a Gn 46,1-47,12