COMENTARIO
José no espera a que Jacob vaya a visitarle como correspondería a su alta posición social y a la condición de inmigrante de patriarca. Por encima de eso está su sentido de filiación, y, consciente del honor que debe a su padre, él mismo sale a su encuentro en seguida y se arroja en sus brazos.
Jacob ve a todos sus hijos reunidos, y que su misión como Israel, padre del pueblo, está cumplida. Por eso ya puede morir en paz. La condición de pastores que tienen los israelitas les mantiene alejados de los egipcios, de forma que tampoco allí pierden su identidad propia que les configuraría como pueblo. Respecto a Gosen cfr nota a 45,10.