COMENTARIO
La bendición de Jacob al faraón pone de relieve la dignidad del patriarca. Tal dignidad le corresponde no sólo por su edad avanzada, como señala el texto, sino por su condición de elegido por Dios para ser el padre del pueblo de Israel, y depositario de la bendición y promesas divinas que Dios hiciera ya a Abrahán. Esto le ha acarreado sin duda múltiples pruebas y sufrimientos; pero ha hecho de él una persona digna de veneración, que ahora ve realizada su misión. Jacob bajó a Egipto como una familia unida; de Egipto saldrá como un pueblo.