COMENTARIO
Efraím y Manasés son equiparados a los dos hijos mayores de Jacob. La grandeza de las tribus que surgirán de ellos se explica porque fueron adoptados por Jacob, poniéndolos al mismo nivel que sus dos hijos mayores. Los demás hijos de José no llegan a formar tribu, y el autor sagrado sólo señala su existencia para dejar constancia de que José también fue bendecido con una prole numerosa. El hecho de que tradicionalmente se hable de doce tribus, cuando en realidad son trece, se debe a que doce eran los hijos de Jacob y doce las tribus a las que se les asignó un territorio (a Leví no se le asignó ninguno).