COMENTARIO
Parece aludirse a un rito de adopción consistente en poner los niños sobre o entre las rodillas del adoptante. José los retira para que reciban con él la bendición del padre, colocándolos de forma que, al alargar Jacob los brazos, pusiera la mano derecha sobre la cabeza de Manasés, el primogénito, y la izquierda sobre la de Efraím. Pero Jacob cruza los brazos e impone la derecha sobre la cabeza de Efraím, recibiendo éste, por tanto, una bendición superior: de ahí la superioridad de la tribu de Efraím sobre la de Manasés. El relato muestra cómo una vez más se da la preferencia por el menor. Bajo la actuación de Jacob, el lector puede descubrir cómo Dios se sirve de intermediarios humanos, en este caso Jacob que obra contra la voluntad de José, para manifestar su voluntad y sus designios.