COMENTARIO

 Gn 49,14-15 

La tribu de Isacar ocupará la rica llanura de Esdrelón en el valle de Yizrael. Las «aguaderas» parecen aludir al aspecto geográfico de esa zona entre los montes de Galilea y los de Guilboa. El oráculo puede referirse al vasallaje que al parecer esta tribu prestó a los cananeos antes de la conquista, prefiriendo trabajar para ellos en la rica llanura a ser pastores en la zona montañosa.

La comparación con un borrico no tiene nada de despectivo, sino que, por el contrario, viene a destacar su fortaleza y constancia en el trabajo. En este sentido, y apoyándose en que el nombre de Isacar se relaciona con el significado de «recompensa» en 30,18, algunos Santos Padres ven en este patriarca prefigurado a Cristo; otros verán representados en él a los buenos cristianos. «Isacar significa recompensa, comenta San Ambrosio, y así se refiere a Cristo que es nuestra recompensa, a quien merecemos para la esperanza de vida eterna no con oro ni plata, sino con la fe y la piedad. (…) (Cristo) para llamar a todas las gentes a la gracia de su resurrección (representada en la tierra fértil y rica) sometió sus hombros al trabajo, sometiéndose a la cruz para cargar con nuestros pecados» (De benedictionibus Patriarcharum 6,30-31).

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