COMENTARIO
La tribu de Isacar ocupará la rica llanura de Esdrelón en el valle de Yizrael. Las «aguaderas» parecen aludir al aspecto geográfico de esa zona entre los montes de Galilea y los de Guilboa. El oráculo puede referirse al vasallaje que al parecer esta tribu prestó a los cananeos antes de la conquista, prefiriendo trabajar para ellos en la rica llanura a ser pastores en la zona montañosa.
La comparación con un borrico no tiene nada de despectivo, sino que, por el contrario, viene a destacar su fortaleza y constancia en el trabajo. En este sentido, y apoyándose en que el nombre de Isacar se relaciona con el significado de «recompensa» en 30,18, algunos Santos Padres ven en este patriarca prefigurado a Cristo; otros verán representados en él a los buenos cristianos. «Isacar significa recompensa, comenta San Ambrosio, y así se refiere a Cristo que es nuestra recompensa, a quien merecemos para la esperanza de vida eterna no con oro ni plata, sino con la fe y la piedad. (…) (Cristo) para llamar a todas las gentes a la gracia de su resurrección (representada en la tierra fértil y rica) sometió sus hombros al trabajo, sometiéndose a la cruz para cargar con nuestros pecados» (De benedictionibus Patriarcharum 6,30-31).