COMENTARIO

 Gn 50,22-26 

El Señor ha bendecido a José con una larga vida y la alegría de ver a su descendencia. En el momento de la muerte, José sigue pensando en su pueblo, cuyo destino —les recuerda— es que se cumpla en él la promesa que Dios hizo a sus padres. José reafirma que tal promesa se cumplirá, y él mismo se siente partícipe de ella. Por eso les hace jurar que sus huesos serán subidos desde Egipto a la tierra prometida. Así termina el libro del Génesis, mostrando la fe de José en las promesas divinas e invitando al lector a que, cualquiera que sea la situación en que se encuentre, mantenga viva la esperanza en la intervención de Dios.

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