COMENTARIO

 Ex 1,20 

A pesar de las dificultades y de las persecuciones, el pueblo de Israel se multiplica y se hace poderoso gracias al favor de Dios. La presencia benéfica de las comadronas, probablemente egipcias, realza el amor grande del Señor. La mujer, israelita y egipcia, tiene un papel de primera magnitud en el inicio de la salvación de Israel.

San Cirilo de Alejandría, refiriendo este episodio a todos los hombres, comenta que nuestra situación era parecida a la de los israelitas: «Nosotros estábamos abatidos por el pecado desde el comienzo y a partir de nuestros primeros padres; estábamos oprimidos por la falta de las cosas buenas, e, infelices, nos veíamos también, contra nuestra voluntad, sometidos al yugo de Satanás, príncipe de todo mal. (…) No faltaba ya ningún dolor ni sufrimiento que añadir, cuando Dios tuvo misericordia, nos libró de nuestra situación y nos salvó» (Glaphyra in Exodum 1,3).

Volver a Ex 1,20