COMENTARIO
La posesión de los pozos y el derecho de utilizar su agua provocaba frecuentes peleas. Moisés, dotado de un claro sentido de justicia, interviene defendiendo el derecho del más débil, mostrándose una vez más como el libertador que «defiende» (= «salva», según la etimología del término hebreo) (v. 17) y «libra» (v. 19) a las hijas del sacerdote de Madián. El autor sagrado enfatiza el matiz religioso del incidente: son siete las hijas de Reuel, éste es sacerdote, y Moisés es el que las libera. Moisés termina formando una familia, de la cual los textos apenas hablarán posteriormente.
Durante los años que Moisés vivió entre los madianitas, debió de aprender muchas de sus costumbres y la solución a las tremendas dificultades que plantea la vida en el desierto, si bien ningún dato serio induce a pensar que aquel sacerdote madianita le enseñara el culto.