COMENTARIO
Llamó a su hijo Guersom para manifestar su agradecimiento por haber sido acogido en una tierra extranjera de la cual llega a ser huésped y residente (ger). Esta etimología popular dada aquí a tal nombre, como en 18,3, pone en relación a Moisés con Abrahán y Jacob que también vivieron como emigrantes en tierra extranjera (Dt 26,5: «Mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto, donde moró con unos pocos hombres»; cfr Gn 12,10). El término «residente» es frecuente para designar aquel que se instala en un país que no es el suyo con la intención de vivir allí siempre o por un largo periodo.
El autor sagrado suele expresar el significado de algunos nombres propios, bien porque son personajes importantes en la historia de la salvación (Eva, Abrahán, Jacob, Moisés, etc.), bien porque el nombre es significativo de un hecho que se quiere resaltar, como en este caso. De todas formas, se trata siempre de etimologías populares, no científicas. Aquí el texto refleja la conciencia que tiene Moisés de su situación de extranjero y de su misión de llevar a su pueblo a la tierra propia; el pueblo también pasará como extranjero hasta su instalación definitiva en Canaán.