COMENTARIO
Este discurso del Señor resume de nuevo la misión que Moisés ha de llevar a cabo con éxito, a pesar de los obstáculos. «Los ancianos de Israel», es decir, los jefes de clanes, representantes de la comunidad entera, acogerán con gusto el mensaje. La expresión «os he visitado» es significativa porque indica primordialmente la presencia benéfica de Dios, pero es también presencia exigente que pide cuentas del don recibido (cfr 32,34; Jr 9,24; Os 4,14). Los tres días de camino (v. 18) no bastaban para llegar al Sinaí, pero sí para alejarse de Egipto. Con el tiempo, los tres días serán un número simbólico de la acción divina.
El faraón, en contraste con los ancianos, se negará a dejarlos marchar; de esta forma será más evidente que sólo por la actuación divina los israelitas alcanzarán la libertad.
El «despojo» de los egipcios (v. 22) tiene carácter de compensación por los años que sirvieron de balde (cfr Gn 15,14; Sb 10,17) y también carácter de botín de guerra (cfr Ex 11,2-3; 12,35-36): Dios sale vencedor de la lucha entablada con el faraón y hace partícipes del botín a los hijos de Israel. Puede ser también señal de alegría festiva: los israelitas han de vestirse con las mejores galas para celebrar la libertad que Dios les ha concedido.