COMENTARIO
La última objeción de Moisés termina irritando al Señor. El autor sagrado con un hermoso antropomorfismo pone de relieve la paciencia y el empeño de Dios en liberar al pueblo.
«Él hablará por ti al pueblo; él será como tu boca y tú serás como su dios» (v. 16). Hablar en nombre de Dios es función propia del profeta, independientemente de sus cualidades, incluso oratorias (cfr Jr 1,6). Moisés es el prototipo de profeta (cfr Dt 18,9-22), al que deberán asemejarse los profetas posteriores (cfr Hch 7,22).
Al ser asociado Aarón como portavoz de Moisés, el texto sagrado indica que nunca deberá haber disputas entre los sacerdotes del templo y los profetas, puesto que también los encargados del culto tendrán la misión de enseñar al pueblo (cfr Lv 10,11; Dt 33,10).