COMENTARIO

 Ex 13,3-16 

Así como se han recogido normas más precisas sobre la celebración de la Pascua (12,44-51), ahora se hace lo mismo sobre la fiesta de los Ácimos (vv. 3-10) y sobre la consagración de los primogénitos (vv. 11-16). Son los tres ritos con los que los israelitas conmemorarán perpetuamente la liberación de Egipto.

Lo más específico de esta nueva normativa es su carácter litúrgico–catequético, que conlleva la obligación de explicar su significado al hijo que pregunta (12,26; 13,8.14), manteniendo así vivo el recuerdo de la intervención divina. «En el sentido empleado por la Sagrada Escritura, el memorial no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios ha realizado en favor de los hombres (cfr Ex 13,3). En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberación de Egipto: cada vez que es celebrada la pascua, los acontecimientos del Éxodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1363).

Los vv. 9 y 16 reflejan de modo gráfico que ambos ritos serán el distintivo del pueblo israelita. No podemos saber si lo interpretaron como un signo externo y si de aquí surgió la costumbre tardía de las filacterias, es decir, los pequeños rollos de pergamino, sujetos a la frente y al brazo, que contienen escritas las palabras de Dt 6,4-9 y 11,13-21.

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