COMENTARIO
La contemplación del paso del Mar Rojo aparece en una especie de díptico en paralelo: en primer lugar, la derrota de los egipcios (vv. 4-5) da pie a cantar que Dios («tu diestra, tu majestad, tu soplo») es el autor de la victoria (vv. 6-8); como contraste, las maquinaciones del enemigo y la intervención divina castigándoles (vv. 9-10) son la ocasión del reconocimiento de Dios: «¿Quién como tú, Señor?» (vv. 11-13).
La fe en Dios, según la Biblia, no es teórica ni basada en razonamientos filosóficos, sino práctica y fundamentada en la experiencia; se cree en Dios porque se ha vivido su protección poderosa, se ha experimentado que sólo Él salva con amor.