COMENTARIO
La determinación cronológica (v. 1) es uno de los vestigios de la «tradición sacerdotal», siempre pendiente de fijar las fechas con una connotación simbólica (cfr 16,1 y 17,1). Los tres meses marcan una primera etapa muy breve al compararlo con la estancia prolongada en el Sinaí: de esta forma también el tiempo es signo de la importancia religiosa de los acontecimientos.