COMENTARIO
El rito de consagración de los sacerdotes está descrito con toda minuciosidad. Algunos detalles se completan con la normativa de Lv 8. Este ceremonial supone que el sacerdocio era ejercido únicamente por los miembros de la tribu de Leví, hecho que ocurrió a partir del destierro de Babilonia. Anteriormente ejercieron funciones sacerdotales algunos no levitas como Micá (cfr Jc 17,5), Eleazar (cfr 1 S 7,1), y el mismo David (cfr 2 S 8,18). En este ritual hay, por tanto, elementos antiguos junto a otros que sólo tuvieron vigencia en el templo de Zorobabel.
La consagración tenía dos partes: la unción y los sacrificios. La unción con aceite significaba la dedicación exclusiva al servicio de Dios. Parece que sólo el Sumo Sacerdote debía ser ungido (cfr Lv 16,32; 21,10), a pesar de las alusiones a la unción de todos los sacerdotes (cfr Ex 28,41; 30,30; 40,15). Antes de la unción el Sumo Sacerdote debía bañarse totalmente y revestirse cuidadosamente con las vestiduras sacerdotales. Todos estos detalles reflejaban el estado de pureza ritual plena exigido al Sumo Sacerdote (cfr nota a 30,22-33).