COMENTARIO

 Ex 32,1-34,35 

Terminada la relación de prescripciones sobre la construcción del Santuario, se reanuda el relato interrumpido al final del cap. 24. En esta última sección narrativa se relata el grave pecado de apostasía en el desierto (cap. 32) y la renovación de la Alianza (caps. 33-34).

Ante el amor de Dios que han supuesto los acontecimientos del Sinaí, la primera acción del pueblo como tal vuelve a ser un pecado, esta vez un gravísimo pecado de idolatría, merecedor de castigo severo. Pero, por intercesión de Moisés, Dios se mantiene fiel a su Alianza y continúa dirigiendo la historia del pueblo. En los acontecimientos que aquí se relatan, el pueblo toma conciencia de su propio pecado, del alcance del castigo y, sobre todo, del perdón de Dios «lento a la cólera y rico en misericordia» (Ex 34,6).

De esta forma, vuelven a aparecer las grandes enseñanzas del Éxodo: la unidad de Dios que exige un culto exclusivo; la elección del pueblo, liberado de los peligros externos, pero sobre todo de las perversiones interiores; la Alianza ratificada una y otra vez; y, en definitiva, la manifestación de Dios, justo y misericordioso, que entabla un trato íntimo con los hombres.

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