COMENTARIO
Moisés vuelve a implorar al Señor en favor de su pueblo formulando tres peticiones que resumen otras muchas oraciones previas: su presencia y protección en la aventura del desierto (cfr 33,15-17), el perdón del gravísimo pecado cometido (cfr 32,11-14), y finalmente la decisión de tomarlos como heredad propia, distinguiéndolos así de todos los pueblos de la tierra (cfr 33,16) y haciéndoles volver al estado originario que Dios había anunciado como «posesión suya» (cfr 19,5). Estas tres peticiones serán constantes, en la vida del pueblo y de cada hombre que reconoce a Dios (cfr Sal 86,1-15; 103,8-10, etc.).